Fuente: El País

La Unión Europea arremete de nuevo contra los privilegios fiscales abusivos que disfrutan las multinacionales. Bruselas ha obligado este miércoles a Luxemburgo a recuperar 250 millones de euros en impuestos que Amazon no pagó por haberse beneficiado de un sistema fiscal contrario al libre mercado

Las autoridades europeas de Competencia consideran que esas ventajas aplicadas por el gigante del comercio electrónico desde 2006 son ilegales. “Este esquema permitió a Amazon dejar exentos de impuestos tres cuartas partes de su beneficio. Si se hubiera tratado de una empresa local, habría pagado cuatro veces más que Amazon”, ha ilustrado la comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, durante la presentación del caso.

La recuperación de ayudas de Estado ilegales en el plano tributario se ha convertido en una de las principales líneas de actuación de la comisaria. Su departamento examina alrededor de 1.000 pactos fiscales que distintas autoridades nacionales (en buena medida de Luxemburgo e Irlanda) ofrecieron a grandes multinacionales para que fijaran allí sus sedes. El caso más emblemático es el de Apple. Competencia exigió a Irlanda, que alberga la sede fiscal en Europa del gigante estadounidense, que recuperase la cifra récord de 13.000 millones de euros impagados a las arcas públicas por arreglos fiscales abusivos. Bruselas da hoy un paso más en este caso y lleva a Irlanda ante el Tribunal de Justicia de la UE por no haber recuperado un solo euro de la cantidad exigida hace ya más de un año.

El esquema ofrecido por las autoridades de Luxemburgo permitió a Amazon eximir del fisco el 75% de sus ganancias en Europa entre mayo de 2006 y junio de 2014. El cálculo de 250 millones, al que habrá que añadir intereses, se basa en las cantidades de más que habría que tenido que abonar la firma estadounidense de no existir ese marco abusivo. Para ahorrarse impuestos, el gigante de la distribución electrónica creó dos compañías en la UE. Una tenía actividad (500 empleados, clientes y negocio), mientras la otra se fundó como sociedad holding, para cobrar los derechos de propiedad intelectual del negocio para Europa. La primera registraba beneficios por su actividad en el continente, pero los transfería casi todos a la empresa holding en concepto de canon por esos derechos de propiedad intelectual. La clave es que solo la primera empresa, que reducía al mínimo su base imponible del impuesto de sociedades tras esta operación, estaba sujeta a tributación en Europa. La segunda firma solo tenía obligaciones fiscales en Estados Unidos. Y además ni siquiera poseía los derechos de propiedad intelectual; era una mera intermediaria que transfería el grueso de los pagos a Amazon en Washington.

Vestager alerta de que su departamento, como guardián de la competencia en la UE, ni siquiera puede cuestionar la legalidad de estos esquemas. Simplemente evalúa si el pago que hacía la empresa operativa a la segunda se ajustaba o no a las condiciones de mercado. El análisis de la Comisión concluye que el pago resultaba demasiado elevado, según precios de mercado, y que, por tanto, daba a Amazon una ventaja selectiva, fuera del alcance de cualquier otra empresa del sector. Luxemburgo tiene ahora cuatro meses para recuperar las cantidades reclamadas.

Más allá de aplicar las reglas de competencia, Vestager insta a avanzar en el plano político: “Tenemos una oportunidad real de reformar el impuesto de sociedades para hacerlo más justo”. Bruselas trata de traducir en legislación el principio de pagar impuestos en el lugar donde se generan los beneficios, pero la competencia fiscal que se hacen entre sí los Estados miembros dificulta los progresos.

Consciente de que estaba bajo la lupa, Amazon ya cambió de estrategia fiscal en Europa y desde junio de 2014 no aplica más este esquema. Pero Bruselas reclama las cantidades atrasadas. Como respuesta, Amazon ha realizado un breve comunicado donde niega que se haya ahorrado dinero en Luxemburgo de manera irregular. “Creemos que Amazon no recibió ningún trato especial por parte de Luxemburgo y que pagamos nuestros impuestos en plena conformidad con la legislación tributaria luxemburguesa y internacional”, han defendido.
Segunda advertencia por Apple

Junto al caso de Amazon, la Comisión ha elevado la presión sobre Irlanda para que recupere ya los 13.000 millones de euros que le exhortó a ingresar en agosto de 2016 por el caso Apple. “Todavía no se ha recuperado nada”, ha destacado Vestager, que confía en que el proceso no llegue a la fase de sanción. Se da la paradoja de que los Estados, que no reciben multa por alentar estos esquemas, solo la obligación de recuperar lo no ingresado, se resisten a reclamar a las multinacionales unas cantidades que incrementarían notablemente sus ingresos públicos. El motivo es que temen que, en ausencia de esos arreglos fiscales, las compañías elijan otro país como sede para su actividad.

En este escenario, Irlanda ha considerado “extremadamente lamentable” que Bruselas haya pasado a esta segunda fase y alega que su Gobierno ha hecho “progresos significativos en este complejo asunto” de Apple.