Fuente: La Vanguarida

China prevé crecer entre el 6% y el 6,5% este 2019, en el que impulsará su economía con mayores estímulos, como recortes de impuestos, aumentos en la inversión en infraestructuras y líneas de crédito a pymes. El país busca así escapar al impacto de la guerra comercial que libra con Estados Unidos y la desaceleración económica global.

El país enfrenta una “dura batalla económica”, con “riesgos y desafíos” por delante, reconoció el primer ministro, Li Keqiang, en la reunión de la Asamblea Nacional Popular. Las autoridades han apuntado a una horquilla de crecimiento y no a una cifra concreta como años anteriores, lo que da más margen de maniobra.

En todo caso se quedará por debajo del 6,6% al que se ha crecido este año. De hecho, si la economía avanza en la banda baja de previsiones, el 6%, China avanzaría a su menor ritmo en casi treinta años.

Las medidas anunciadas pivotarán en tres frentes. En primer lugar, con una política fiscal “más enérgica” que implicara un recorte de impuestos y tarifas a empresas que alcanzará los 250.000 millones de euros. Fabricación, transporte y construcción serían los sectores más beneficiados.

Por otro lado, reactivará los préstamos al sector empresarial, pero combinándolo con su misión de rebajar el nivel de endeudamiento, que se acerca al 300% entre el pasivo público y privado.

En último término, se invertirá más en infraestructura, es decir, se potenciará el gasto público. El gasto fiscal se elevará a 3,03 billones de euros, el 6,5% más que hace un año. A proyectos ferroviarios irán 105.234 millones de euros; y a la construcción de carreteras y de vías fluviales y marítimas otros 236.777 millones.

El país está centrando parte de sus esfuerzos en controlar los riesgos de la deuda, un mayor respeto al medio ambiente y el alivio de la pobreza. Li trató de asegurar que los dirigentes mantendrían a la segunda economía más grande del mundo en una posición segura ante el contexto de mayores riesgos.

El Gobierno espera generar más de 11 millones de nuevos puestos de trabajo. En este ámbito, y para evitar un mayor impacto de la guerra comercial, se seguirá de cerca a las empresas más expuestas al mercado americano.