Fuente: CR Hoy

El ritmo al cual crece la recaudación tributaria no parece suficiente para sufragar las necesidades del país. Para colmo, aún y cuando a nivel popular se siente y se considera que se paga mucho en impuestos, lo cierto es que este 2018 dejó una carga tributaria menos pesada que en años anteriores.

Así lo indica al menos la Memoria Anual de la Contraloría General de la República, que si bien señala que sí hubo un aumento en el monto de lo recaudado, el ritmo de crecimiento fue menor al de años antes y el que los impuestos representan en la sociedad también fue menor.

¿Cómo es esto posible?

En primera instancia se debe entender que el peso o carga tributaria se refiere a cuánto representa lo recaudado como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Esto es importante para determinar la cantidad de recursos que tiene el Estado para sufragar sus obligaciones.

Para 2007 ese peso representaba un 14,95% del PIB. Desde entonces ha venido bajando. En 2017 fue de un 13,30% y este 2018 bajó a un 13,17%.

El porcentaje es el más bajo de los últimos cuatro años cuando en 2014 tocó el 13%.

¿Qué está pasando?

Paulatinamente se ha venido presentando una desaceleración en lo recaudado en algunos impuestos, en especial varios de los más representativos, como por ejemplo ventas.

La inclusión de un impuesto al valor agregado en lugar del impuesto de ventas es uno de los aspectos que pretende corregir esta situación.

Ha venido ocurriendo que la gente ha cambiado sus hábitos de consumo y ahora prevalece una economía de servicio que hasta ahora no paga impuestos. Con el plan fiscal este tipo de servicios debe pagar a partir de este año.

En total, los ingresos tributarios sumaron 4.567.132 millones en 2018.

Seis impuestos concentraron un 93% de la recaudación. Ellos son el impuesto sobre ingresos y utilidades, ventas, impuesto único a los combustibles, selectivo de consumo, propiedad de vehículos y derechos arancelarios de importación.