Vanessa Loaiza N.
Fuente: Periódico La Nación

Un Gobierno que anuncia impuestos es un Gobierno impopular. Ese es el argumento que utiliza la mandataria Laura Chinchilla para justificar las malas calificaciones que recibe su gestión.

“Ningún gobernante del mundo, ningún Gobierno del mundo levanta en las encuestas cuando viene a pedir impuestos”, reiteró Chinchilla ayer cuando se le consultó por los resultados de la más reciente encuesta de Unimer para La Nación.

Esa medición indicó que un 44% de los encuestados calificó como “malo o muy malo” el trabajo de la mandataria y apenas un 17% lo consideró “bueno o muy bueno”.

“Hemos querido hablarle a los costarricenses con mucha franqueza, con mucha claridad, presentarles los problemas tal cual los hemos venido enfrentando. Dar malas noticias no genera buenos resultados en las encuestas (...) Aún más (desfavorables son las encuestas) cuando hemos tenido que sumar medidas que piden sacrificios adicionales como son los temas tributarios”, alegó la presidenta ayer en una improvisada conferencia de prensa en la sede de Demasa, en Pavas.

Chinchilla considera que ella sigue al mando de su gobierno, aunque 9 de cada 10 ciudadanos opina que la mandataria no lleva el timón del Poder Ejecutivo.

Se sacudió las críticas al decir que asumió funciones “con valentía”, y que el resto de la cuota la deben asumirla los responsables del Congreso y el Poder Judicial.

Alegó que el fracaso del plan fiscal no fue su culpa, sino de los magistrados de la Sala IV, quienes “le cerraron el espacio político” a la iniciativa.

Otras visiones. En el Congreso, Yolanda Acuña, próxima jefa de fracción del Partido Acción Ciudadana, sostuvo que a la presidenta “le faltó transparencia” para revelar cómo quedó la mesa que supuestamente le dejó servida su predecesor, Óscar Arias Sánchez.

Acuña más bien dijo que Arias dejó “los platos sucios” y que eso influyó en las malas calificaciones que Chinchilla acumula ahora.

El eventual candidato a la presidencia del Congreso y diputado de Accesibilidad Sin Exclusión, Víctor Emilio Granados, consideró que la mala imagen del Gobierno no es culpa exclusiva de la presidenta. Más bien alegó que los diputados también han sido responsables de la debacle.

“Creo que nos metimos muy pronto en un ansia electoral de cara al 2014 y no nos hemos dado cuenta de que si las cosas siguen como hasta ahora, no creo que haya un solo costarricense que quiera votar”, argumentó Granados.