Fuente: La Nación

La revisión que publicó este lunes 23 de julio el Banco Central de las proyecciones económicas de Costa Rica, esperadas para este año, muestran que el deterioro económico se profundiza ante el persistente y creciente déficit fiscal, con secuelas sobre los ingresos de la población.

En la revisión del Programa Macroeconómico 2018 y 2019, el Banco Central ajustó a la baja el crecimiento esperado en la producción para el 2018, de 3,6% que había anunciado en enero pasado, a 3,2%, lo cual es una señal de que los ingresos de los trabajadores crecerán menos y se reducen las posibilidades de generar más empleos.

Por ello, el Banco también recortó el aumento esperado en el ingreso de las personas en este año, de 3,2% en enero, a 1,8%.

“El impacto más importante es que hay una reducción en el ingreso disponible de las personas, que sin duda alguna, afecta el nivel de consumo (…) uno desearía para la población es que la economía todos los años crezca y crezca mucho, pero hay limitaciones que hacen que eso no pueda darse”, expresó el presidente del Banco Central, Olivier Castro.

Pese al recorte que hizo el Banco Central en las proyecciones, el expresidente del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, consideró optimista el crecimiento esperado de 3,2% de la producción para este año.

“Al país le será muy difícil mantener una corriente adecuada de recursos externos netos y, más bien, creo que el estrujamiento fiscal haría que las tasas de interés aumenten más, la disponibilidad de recursos al sector privado sea más limitada, la producción se desacelere y el tipo de cambio se enfrente a una mayor presión al alza. Por eso coincido con las autoridades, cuando nos alertan de la urgencia de resolver el problema fiscal para evitar una crisis severa”, afirmó Gutiérrez.

La entidad también ajustó a la baja el crecimiento esperado del crédito al sector privado (de 6,9% a 5%).

La entidad presentó un panorama todavía más complicado para las finanzas públicas, con un incremento en el déficit del Gobierno esperado para este año (de 7,1% de la producción que anunció en enero, a 7,2%) y con un deuda del Gobierno más elevada, de 53,6% a un 53,8% de la producción, lo cual rompe con los límites internacionales de sostenibilidad.

En el 2018 cada punto porcentual de la producción representan cerca de ¢346.000 millones.

Para el economista Thelmo Vargas, la estimación de un déficit fiscal y una deuda pública alta, para este año y 2019, son realistas pues, aunque haya una reforma y más contención del gasto, los efectos se verán más hacia adelante.

“El Banco (Central) tiene que ser claro de los efectos que vamos a sentir de un déficit más alto. Es claro que el entorno local es más difícil, pues hay efecto en tasas de interés y devaluación”, afirmó Vargas.

La factura del déficit

Detrás del mayor deterioro de variables clave de la economía, como el crecimiento de la producción, el crédito y el peso del endeudamiento público, se encuentra el fuerte desequilibrio en las finanzas del Gobierno.

“Me parece que lo que el Banco Central plantea en su Programa Macroeconómico es algo que hemos advertido desde hace meses: no es realista pensar que un desequilibrio en las finanzas gubernamentales del tamaño y la persistencia del costarricense no vaya a tener impacto sobre el desempeño macroeconómico”, añadió el economista José Luis Arce.

En el documento del Programa, el Banco Central advierte de que los costos de la inacción en materia fiscal son muchos. Enumeró presiones al alza en las tasas de interés, incremento en la percepción de riesgo país, estrujamiento del crédito al sector privado, reducción en la rentabilidad de la inversión en capital físico y humano, desestímulo al ingreso de capital por inversión extranjera directa y presiones alcistas en inflación.

“Esas condiciones tienen efectos directos y negativos sobre los flujos de inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo y, en general, sobre el desarrollo económico y el bienestar de la sociedad costarricense”, señaló la entidad.

En el sector externo, el Banco Central también recortó la estimación de inversión extranjera directa (de 5% de la producción, a 4,5%) y del saldo de las reservas monetarias internacionales, que son los recursos que el país tiene para hacer frente a dificultades externas (de 13,8% de la producción, a 13,6% de la producción).

Para Arce, al Banco Central le faltó un posición más clara en esta revisión sobre lo qué hará en caso de que no se apruebe el ajuste fiscal, tarea que ahora le corresponderá al nuevo presidente de la entidad, que asumirá el 1°. de agosto, Rodrigo Cubero.