Fuente: La Nación

El Gobierno promueve una ambiciosa reforma financiera con la presentación de seis proyectos de ley, uno que ya fue aprobado y que da más autonomía al Banco Central; dos que presentó el 8 de marzo pasado para que los bancos extranjeros puedan abrir sucursales en Costa Rica y otro que incluye varios cambios a la Ley Reguladora del Mercado de Valores y vienen tres más.

Los próximos serán: un proyecto de ley de supervisión consolidada, otro de seguro de depósitos y resolución bancaria, y otro de protección al consumidor financiero, según informó la ministra coordinadora del Consejo Económico, Edna Camacho.

De aprobarse este conjunto de reformas, sería el grupo más extenso de proyectos desde la mitad de los años 80 y 90 cuando se reformaron las leyes del Banco Central, del sistema bancario y la del mercado de valores. Las iniciativas están enmarcadas en la adhesión de Costa Rica a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Camacho explicó que el objetivo de estos proyectos es que el sistema financiero sea más competitivo y eficiente para el beneficio de los usuarios.

Los temas de seguro de depósitos y supervisión consolidada se han discutido antes en el país. Por ejemplo, en el 2013, en la Asamblea Legislativa se tramitó un proyecto de ley para crear un seguro de depósitos, que logró el dictamen de la Comisión de Asuntos Económicos, pero no avanzó más.

En el 2012 se había tramitado el plan en el Proyecto de Ley para el Manejo Eficiente de las Finanzas Públicas que proponía que la totalidad del costo de supervisión del sistema financiero recayera sobre los mismos regulados.

Lo que plantean los proyectos

La reciente ley que le da más autonomía al Banco Central. Entre los principales cambios incluye que el nombramiento del presidente de la entidad se realizará 12 meses después de que el Gobierno inicie su gestión y que el ministro de Hacienda en la junta directiva tendrá derecho a voz, pero no a voto.

El proyecto de ley de sucursales abre a los bancos extranjeros la opción de que tengan en el país una sociedad anónima, como sucede actualmente, o una sucursal.

La sociedad anónima es una entidad legal separada, autorizada y supervisada por los órganos competentes en el país (la Superintendencia General de Entidades Financieros, Sugef, por ejemplo), sin que su casa matriz tenga obligación legal de apoyarla si llega a tener problemas.

Una sucursal, en cambio, es una entidad legalmente inseparable de su casa matriz, la cual es plenamente responsable de los compromisos financieros asumidos por su sucursal sea cual sea su localización geográfica.

“El simple hecho de que sea el banco extranjero el que decide la figura jurídica mediante la cual se establece podría permitir que haya más inversión en el campo financiero y más competencia”, explicó Camacho.

El proyecto que reforma varios artículos de la Ley Reguladora del Mercado de Valores modifica el esquema de financiamiento de las superintendencias, habilita el intercambio de información entre autoridades financieras y provee acceso a la Superintendencia General de Valores a la información de beneficiario final de los inversionistas de las empresas emisoras que participan en el mercado de valores, entre otros cambios.


De los otros proyectos que se presentarán todavía no se conoce el detalle, pero sí los temas.

Uno es sobre tratará sobre la supervisión consolidada. El economista Félix Delgado, quién ha participado en el proceso de reforma financiera en el país desde sus inicios, explicó que este tipo de supervisión se refiere a la capacidad de vigilar a los grupos financieros.

“En la medida en que se crean empresas para ofrecer servicios paralelos a los de la banca, normalmente caen en terreno donde la supervisión no los alcanza y eso es parte de lo que se trata de cubrir”, explicó Delgado.

El de seguro de depósitos busca que los ahorrantes en el sector privado tengan un respaldo como lo tienen los de la banca estatal con la garantía del Estado.

La resolución bancaria se refiere el proceso para tratar un banco en crisis, ya sea para disolverlo o sacarlo a flote.
Poco conocidos

Delgado explicó que no conoce a fondo los proyectos para opinar sobre ellos.

Una opinión similar expresó Anabelle Ortega, directora de la Cámara de Bancos, quién explicó que analizan los presentados y esperan la presentación de los otros.

No obstante, ambos consideran que son temas importantes en el sector financiero.

“Cuando incluimos los temas de seguro de depósitos y resolución bancaria, ya estamos hablando de cosas sustanciales. A pesar de todo lo hecho en reforma financiera, no se ha logrado tener el sistema bancario competitivo que baje los márgenes de intermediación a niveles internacionales, aunque esos márgenes han bajado en forma sustancial aunque lenta en los últimos 30 años”, opinó Delgado.

“Consideramos que los temas de los proyectos que el Gobierno promueve son importantes y constituyen un segundo impulso que viene a complementar la reforma de la década del 90; aunque quizá de un menor impacto y profundidad del cambio que aquella generó en el Sistema Financiero costarricense”, opinó Ortega.

También se solicitó la opinión de María Isabel Cortes, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense, pero no fue posible tener respuesta.

Entrevista:
Félix Delgado: “La sana competencia es el camino para bajar los márgenes de intermediación”

El economista Félix Delgado participó en los primeros pasos de la reforma financiera en 1985 cuando fue subgerente del Banco Central y documentó parte de ella en su libro La política monetaria en Costa Rica: 50 años del Banco Central de Costa Rica.

– ¿Estos proyectos conforman la reforma financiera más importante después de la que se registró a mitad de la década de los 90?

– Esas dos cosas juntas, sucursales de bancos extranjeros y contribución de los supervisados, por sí solas distan mucho de tener la relevancia de las reformas de los años 80, no noventas.

“Este proceso lo viví muy desde adentro porque los planteamientos, las primeras acciones y sobre todo la venta de los cambios, fue obra de don Eduardo Lizano desde 1985, quién recién asumía la presidencia del Banco Central por primera vez.

“Esa reforma fue fundamental. Aunque se fue implementando gradualmente, dio lugar, 10 años después, a cambios importantes como la nueva ley orgánica del Banco Central y el fortalecimiento de la supervisión”.

– ¿Qué temas considera hacen falta en la agenda de la reforma financiera?

– Cuando incluimos los temas de seguro de depósitos y resolución bancaria, ya estamos hablando de cosas más sustanciales.

“A pesar de todo lo hecho en reforma financiera, no se ha logrado tener el sistema bancario competitivo que baje los márgenes de intermediación a niveles internacionales, aunque esos márgenes han bajado en forma sustancial aunque lenta en los últimos 30 años.

“Sin embargo, 30 años es mucho tiempo. Y qué es lo que ocurre. Que una sana competencia es el camino para bajar los márgenes de intermediación.

“Pero eso no se da mientras haya competidores con la ventaja de tener la garantía estatal y otros no”.

– ¿Qué frutos que se obtuvieron de la reforma de los años 90?

– Muchos. En primer lugar, que nos devuelvan el derecho a elegir, la libertad de elección, que es sustancial en un sistema social como el nuestro.

“Hoy tenemos un sistema de banca más moderno.

“Los márgenes de intermediación se han reducido, aunque no hayan llegado a las cifras que uno pensaría como ideales.

“Lo que me parece más importante: las transformaciones incluyeron formas diferentes de conducir la política monetaria, con menos injerencia del Banco Central en el accionar de los bancos. Ya no les fijan las tasas de interés, ya no les dicen dónde pueden establecer sucursales, ya no les dicen cuánto y cuándo pueden prestar para café, banano, culantro, etc.

“Los bancos han tenido que pasar a ser más bancos, en su función básica de administradores de riesgo, que habían perdido debido a la injerencia excesiva del Banco Central”.