Fuente:  Hispanidad

El embajador norteamericano en España, Duke Buchan (en la imagen), está esperando a saber quién es la nueva ministra de Hacienda para continuar presionando al Gobierno español con el fin de que no eleven la presión fiscal a sus grandes multinacionales tecnológicas, sobre todo a Google, Facebook y Amazón

La titular de Hacienda, María Jesús Montero, aseguró que podría recaudar por encima de los 1.000 millones de euros. No mucho, pero aún así, quedó paralizada por la falta de acuerdo sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Pues bien, Buchan, en nombre del Gobierno Trump, insiste en presionar al Gobierno Sánchez para que las tecnológicas continúen defraudando al fisco español sin ser molestadas.

Y eso que se trata de una tasa mínima, que apenas sangrará a las potencias tecnológicas, a las OTT,  grandes multinacionales de Internet o de comercio electrónico.

De hecho, en toda Europa empieza a cundir una posibilidad que en su día lanzara David Cameron (sí, de vez en cuando pensaba algo interesante) y que consiste en cambiar el impuesto de sociedades por IVA. En definitiva, Cameron amenazó a Apple con cobrarle una tasa según todos los aparatos Apple que vendiera en Reino Unido.

Porque no hay manera de cobrarle impuesto sobre el beneficio a una empresa radicada en paraísos fiscales. Y no hablamos de las Islas Caimán sino de Holanda o Luxemburgo, miembros de la Unión Europea. Son empresas que facturan grandes sumas en España y que ni crean puestos de trabajo -o son precarios- ni pagan impuestos en el país.

Pero ya no hablamos de palabras mayores. Hablamos de la tasa Google sobre transacciones de datos, publicidad y algunos aspectos de la movilidad. Por ejemplo, con vista a cobrar a UBER.

El chocolate del loro, puede decirse. Y ojo, porque esas multinacionales no pueden hacernos mucho bien, pero pueden hacernos mucho daño.

Por cierto, Alphabet, la matriz de Google, ha publicado sus resultados del primer trimestre y resulta que ha ganado -como siempre a costa de los que crean contenidos y de pagar los menos impuestos posibles- 5.937 millones de euros, lo que supone un 29% menos que hace un año por la ralentización de los ingresos y la tercera multa que le impuso Bruselas el mes pasado (para la que ha provisionado de unos 1.500 millones).

Los ingresos se han sido de 32.702 millones, una cifra superior a los 27.777 millones de hace un año, pero el ritmo de crecimiento ha sido de un 16,7%, en vez de un 26%. Por negocios: el de la publicidad de Google (la cual arrebata a los medios) ha ascendido a 27.397 millones; el de otros ingresos de Google (Play Store, gadgets y la nube), a 4.860 millones y el de otras apuestas, a 152 millones. Pero ninguno ha cumplido con las expectativas de los analistas.