Fuente: El Economista España

Mientras en el Capitolio los legisladores republicanos trabajan a marchas forzadas para aunar el proyecto de ley de presupuesto de ambas Cámaras que permitirá dar paso a la reforma tributaria sin el apoyo de los demócratas, los expertos siguen analizando los todavía escasos detalles del plan fiscal esponsorizado por la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump

Entre ellos destaca Steven Rosenthal, miembro del Centro de Política Fiscal, quien en su último análisis evalúa como esta propuesta beneficiará suculentamente a los inversores extranjeros.

Según sus cálculos, la rebaja del impuesto de sociedades desde el 35% actual hasta el 20% reducirá la tasa impositiva para las compañías del país en alrededor de 200.000 millones de dólares anuales o 2 billones de dólares durante la próxima década. “Sin embargo, a corto plazo, una porción sorprendentemente grande de este alivio fiscal acabará en los bolsillos de los inversores extranjeros”, aclara.

A largo plazo buena parte de los economistas coinciden en apuntar que la rebaja del impuesto de sociedades beneficiará a las empresas, incrementando su capital e inversiones, así como a sus trabajadores. De hecho, la administración Trump considera que su plan fiscal incrementará los salarios una media de 4.000 dólares o más al año. Eso sí, en el futuro menos inmediato.

Sin embargo, a ojos del Rosenthal, a corto plazo, los que más se beneficiarán de estas rebajas fiscales a las compañías patrias serán sus accionistas. “Estimo que los inversores extranjeros poseen aproximadamente el 35% de las acciones empresariales de EEUU y, por lo tanto, recibirían cerca del 35% del beneficio a corto plazo”, explica.

Esto se traduce en aproximadamente 70.000 millones de dólares al año, alrededor de tres veces más que los 23.000 millones de dólares que recibirían los hogares de ingresos medios de acuerdo a las estimaciones preliminares del plan impositivo de Trump y los líderes republicanos en el Capitolio.

Este experto considera que los beneficios para los inversores extranjeros “es desproporcionadamente” grande. “Hay formas de reformar el impuesto de sociedades pero limitar el beneficio extraordinario de inversores extranjeros”, indica, mencionando opciones como mantener la tasa actual del 35% pero adoptar una integración total de los impuestos corporativos. En este sentido menciona la posibilidad de que el Congreso permita a las empresas estadounidenses deducirse los dividendos que pagan a sus accionistas y hacer que dicho crédito fiscal no sea reembolsable para los accionistas.