Fuente: El Economista

Philip Hammond, ministro británico del Tesoro, anunció este lunes una tasa especial para gravar en Reino Unido la facturación de las principales compañías tecnológicas a partir de abril del 2020, ante la lentitud a nivel internacional para crear un nuevo marco fiscal para esos grupos.

En la presentación de los presupuestos para el próximo ejercicio fiscal, Hammond explicó que ese impuesto se aplicará a firmas que tienen ingresos superiores a los 500 millones de libras (562 millones de euros) a nivel global y tienen beneficios. Los servicios que serán sometidos al nuevo gravamen son los buscadores en Internet, las plataformas de redes sociales y las plataformas de comercio digital. La medida va claramente dirigida a grupos como Google, Facebook y Amazon, que apenas pagan impuestos en Reino Unido porque concentran sus beneficios europeos en países con mejores condiciones fiscales como Irlanda. “Estoy esperando una llamada del ex líder liberal-demócrata”, afirmó Hammond en referencia a Nick Clegg, quien ha sido fichado por Facebook para ser su director global de comunicación y relaciones institucionales.

En su día, el exministro George Osborne trató de afrontar esta situación creando una tasa de 25% sobre los beneficios que esas firmas supuestamente desvían de Reino Unido a otras jurisdicciones. Pero este plan apenas generó recaudación ante la dificultad de medir esas ganancias.

El cálculo de Hammond sería más sencillo, al consistir en un porcentaje de 2% sobre los ingresos que las empresas logran de los consumidores británicos al vender sus servicios y productos por medios digitales. El ministro estima que esta medida podría permitir a la Hacienda británica unos ingresos anuales de 400 millones de libras.

Según Hammond, esta decisión se debe al lento avance de las negociaciones internacionales para gravar a esas compañías. Si surgiera una “solución” pactada con otros países, Londres se adaptaría a ella.

Dan Neidle, socio del bufete Clifford Chance, opina que “la naturaleza radical de esta propuesta demuestra la frustración del gobierno con el ritmo de cambio en la tributación de los gigantes de Internet. Reino Unido va por delante de todos los países excepto España (donde el gobierno de Pedro Sánchez quiere introducir una medida similar). Desafortunadamente, muchas características del impuesto a los servicios digitales pueden ser distorsionadoras, arbitrarias y susceptibles a un desafío legal”. En opinión de Neidle, “dado el dominio de los grupos estadounidenses del sector tecnológico, no es previsible que Donald Trump vaya a aceptar de grado esta tasa, justo cuando Reino Unido necesita un buen acuerdo comercial con Estados Unidos tras el Brexit”.

En España, la idea inicial del gobierno es establecer una tasa de 3% sobre las ventas digitales.

Además, el encargado de los asuntos económicos en el Ejecutivo de Theresa May señaló al presentar los presupuestos que “la era de la austeridad está llegando a su fin”. Según sus previsiones, el déficit público se situará en 1.4% del PIB el año que viene, frente a 10% de hace ocho años, cuando David Cameron introdujo la política de reducción del gasto.

Según Hammond, un acuerdo con la Unión Europea para realizar un Brexit ordenado podría permitir un fuerte incremento de la inversión pública en los próximos años, ya que la eliminación de la incertidumbre relanzará la economía y los negocios en el país.
RU anuncia el fin de la austeridad

El ministro de Hacienda del Reino Unido, Philip Hammond, anunció el fin de más de una década de austeridad tras la crisis financiera del 2008.

“El trabajo difícil valió la pena y la era de la austeridad con el tiempo está llegando a su fin, pero la disciplina permanecerá”, aseguró Hammond.

Uno de los puntos más esperados fue la estrategia económica para la salida de la Unión Europea (UE), el Brexit, programada para marzo del 2019, con un periodo de transición de dos años.

A exactamente cinco meses de la salida de la UE, el político señaló que “están preparados para cualquier eventualidad”.

“Nos estamos preparando para el mejor resultado para Gran Bretaña y preparándonos para cada eventualidad”, expuso el ministro.

En el parlamento de Westminster, Hammond presentó su presupuesto anual en el que aumentó en 500 millones de libras (640 millones de dólares) el fondo de contingencia del Brexit.

En su último presupuesto antes del Brexit, Hammond anunció una serie de medidas de inyección de capital al alicaído servicio de salud pública y al sistema educativo público. Además, informó que destinarán más recursos al sistema de seguridad social, con una inversión de 1,000 millones de libras (1,280 millones de dólares) en los próximos cinco años. Asimismo, anunció un impuesto al uso y manufactura de plásticos que contengan menos de 30% de plástico reciclado.

Sin embargo, el líder del opositor Partido Laborista, Jeremy Corbyn, afirmó que la austeridad no ha llegado a su fin. “Lo que hemos escuchado hoy son medidas a medias y reparaciones rápidas mientras la austeridad sigue”, consideró.

Hammond culpó al Partido Laborista por años de endeudamiento y déficit presupuestario durante los gobiernos de 1997 al 2007. “Ése fue el legado que los gobiernos laboristas previos nos dejaron con el peor déficit desde la guerra”, indicó.

En un mensaje alentador con cifras para impulsar el crecimiento económico, reconoció que con el Brexit hay retos y oportunidades y aseguró que la economía crecerá 1.6% en el 2019.
Acuñarán moneda para conmemorar Brexit

Por otra parte, en la primavera del 2019 se presentará una moneda especial para el Brexit, conmemorando la salida del Reino Unido de la UE, anunció  el Ministerio de Hacienda. “La moneda real acuñará una nueva pieza conmemorativa del Brexit”, refirió, coincidiendo con la presentación del presupuesto para el 2019.

Esta pieza, de un valor de 50 peniques (unos 56 céntimos de euro actualmente) llevará el mensaje “Paz, prosperidad y amistad con todas las naciones”, según el diseño revelado en redes sociales.