Fuente: La República

El presidente Donald Trump y los legisladores republicanos propusieron este miércoles un amplio plan de recorte de impuestos por valor de $5 billones para individuos y empresas, simplificación del sistema tributario y casi duplicar la deducción estándar de la mayoría de los estadounidenses.

El plan es de amplio alcance, pero omite detalles cruciales, controvertidos, sobre los cuales el Congreso de mayoría republicana, plagado de divisiones enconadas, probablemente tardará meses en llegar a algún acuerdo.

Es mucho lo que está en juego para Trump y los republicanos, cuyos planes legislativos en gran medida están estancados desde que desistieron de los intentos de derogar la reforma de salud del presidente Barack Obama.

Para los republicanos, la reforma tributaria es una oportunidad que se da prácticamente una vez en la vida de obtener un gran rédito político. Sin embargo, según las encuestas, la gente duda de que el común de los ciudadanos se vea beneficiado.

“Hay demasiada gente excluida del dinamismo de la economía estadounidense, lo que provoca la sensación justificada de que el sistema está amañado contra los estadounidenses esforzados”, dice el esbozo del plan. “Con una reforma fiscal amplia y significativa, crearemos un sistema más justo que nivela el terreno y extiende las oportunidades económicas a los trabajadores, pequeñas empresas y familias de ingresos medios”.

No se divulgaron detalles sobre el costo, aunque los cálculos rápidos de los expertos no oficiales lo sitúan en el orden de los $5 billones de dólares en 10 años.

El costo neto para la deuda federal sería mucho menor del orden de $1,5 billones según el acuerdo pergeñado por los republicanos de la Comisión de Presupuesto del Senado, y las verdaderas batallas se librarán cuando los legisladores discutan sobre las exenciones a eliminar para ayudar a pagar la diferencia.

El plan eleva la deducción estándar a $12.000 para individuos y $24.000 para las familias. Con ello se eleva el monto no gravable del ingreso personal.

Las siete categorías personales gravables se reducen. Las tasas serían de 12%, 25% y 35%, y el Congreso tendría la opción de agregar una cuarta categoría para los de mayores ingresos. Pero puesto que el plan no indica los niveles de ingresos para cada tasa, no está claro cuál sería el recorte de impuestos para una familia típica.

El plan trataría de ayudar a las familias al pedir mayores créditos impositivos y limitar la tasa matrimonial, una tasa mayor que se aplica a las parejas casadas ambos de cuyos integrantes trabajan.

Se mantendrían las deducciones por intereses hipotecarios y donaciones a obras de bien público, pero el plan trata de eliminar la mayoría de las deducciones detalladas que pueden reducir los pagos de las familias más pudientes.

Se eliminaría el impuesto sobre la herencia -que se aplica a los millonarios-, un regalo para los individuos ricos que heredan empresas, inversiones y propiedad raíz.

Se aplicarían tasas sustancialmente más bajas a las empresas, como parte de un intento de volverlas más competitivas en la arena global.