Fuente: Cronista

Luego de varios años en los que la inflación fue el principal problema económico de Uruguay, ahora es el déficit fiscal la persistente piedra en el zapato. El rojo de las cuentas públicas se mantiene en niveles altos, pese a las medidas de ajuste de los últimos tres años.

Se decidió que fueran asalariados y empresas las que cargaran con el peso con un aumento de los ingresos por vía impositiva y tarifaria, más que en reducir los gastos del Estado, que se mantuvo en expansión.

Hasta hora ese plan no tuvo el resultado esperado. Durante los 12 meses finalizados a octubre el rojo de las cuentas públicas fue equivalente a 3,5% del PBI y se ubica en un nivel similar al de hace dos años.

Para el economista Ernesto Talvi, director del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), el Estado aumentó el gasto público como si la recaudación fuera a seguir al ritmo que tuvo durante el boom exportador, y quedó con un gasto elevadísimo al mismo tiempo que los ingresos fiscales pegaron un frenazo.

Según el economista Pablo Rosselli, en los próximos dos años hay un “imperativo que es frenar el gasto público” y para ello es necesario mejorar su eficiencia y calidad, puntualizó.

Sin embargo, el gobierno de Tabaré Vázquez avanzó esta semana en una suba en las tarifas públicas que se implementarán a partir del 1º de enero de 2018. Agua y telefonía aumentarán 6,5%, electricidad 3,2%, la nafta 9,8% y el gasoil 4,8%.

El subsecretario de Economía y Finanzas, Pablo Ferreri, sostuvo que en dos casos se está ajustando solo por inflación, en otros por debajo.

Sobre el aumento diferencial entre el precio del gasoil y el de las naftas, Ferreri dijo que “el motivo fundamental es continuar protegiendo al Uruguay productivo”.