Fuente: CR Hoy

El proceso de negociación legislativa del proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (expediente 20.580) se ha traducido en una expectativa de recaudación menor en cerca de ¢150.000 millones.

El monto proviene de una estimación de la recaudación con base en cálculos del Ministerio de Hacienda y al utilizar como referencia el Producto Interno Bruto estimado para este año por el Banco Central, de ¢34,6 billones (millones de millones).

De acuerdo con el viceministro de Ingresos, Nogui Acosta, el proyecto que dejó la Administración Solís estimaba la recaudación en un 1,44% del PIB.

A su llegada, el nuevo gobierno presentó un texto sustitutivo que elevó la expectativa a un 1,72%; pero tras múltiples negociaciones, la cifra se ha reducido hasta un 1,29% del PIB.

“Es la dinámica de la política. No obtenemos todo lo que nosotros queremos. Pero ningún gobierno puede llegar a exigirle a las personas sin negociar. Hay que analizar sensibilidades”, explicó en entrevista con CRHoy.com.

El funcionario explicó que uno de los cambios que más ha impactado la cifra esperada es el recorte a la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la canasta básica, que pasó de un 2% a un 1%.

Acosta detalló que la propuesta original era del 2%, para lograr trazabilidad con una tasa baja; pero cuando analizaron sensibilidades y particularidades, convinieron que solo los productos agropecuarios iban tener un 1%.

“Pero la Asamblea Legislativa prefiere extender el 1% de manera generalizada. Eso reduce la recaudación de manera importante”, indicó.

Lo mismo sucedió con la educación privada, cuya tarifa también se redujo.

“Desde mi punto de vista, quienes utilizan la educación privada son las personas más solventes. Pero es una visión de la Asamblea de cómo visualizan ellos la recaudación”, dijo.

Cambios para el cooperativismo

En la actualidad las grandes empresas pagan un impuesto de renta del 30% y un impuesto a los dividendos del 15%.

Mientras tanto, las cooperativas no pagan impuesto de renta y solo pagan impuesto por los excedentes con una tasa del 5%.

Con el cambio propuesto, se sigue sin cobrar renta, pero sí aumenta el impuesto a los excedentes al 10% y las inversiones pagarían un 15%, al igual que en el resto del sistema financiero.

“Cuando nos sentamos a analizar con las cooperativas, hicimos un cambio en la dirección en la que va el mundo:  las empresas pagan pocos impuestos, pero los dueños sí deben pagar más. Porque las empresas no son ricas, sino los dueños”, dijo.

Con base en este argumento se decidió que, en lugar de poner un impuesto de renta, se aumentaría el cobro a los excedentes y el impuesto a las inversiones.

“Así tenemos más de lo que íbamos a cobrar. Aporta más”, explicó.

Otro de los cambios que defendió Acosta fue la modificación a la regla de subcapitalización. En opinión de Acosta, hay elementos que son más beneficiosos como no aceptar como gasto deducible los que provengan de territorios no cooperantes.