Fuente: CR Hoy

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hizo una fuerte llamada atención al país, por el poco avance que se ha dado en materia de reforma a los actuales impuestos de ventas y renta.

“Costa Rica está jugando con fuego… sin reformas la situación fiscal del país se volvería una amenaza… es urgente sanear las cuentas públicas. Costa Rica tiene mucho por perder si no se aprueben las reformas que están en este momento en el Congreso”, dijo Álvaro S. Pereira, director del Departamento de Economía de la Organización.

Pereira llegó este martes pasado para dar a conocer la nota técnica de este análisis a los miembros de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa, a los jefes de fracción de los distintos partidos políticos con representación en la Asamblea y a la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep).

“Es necesaria una acción rápida para poner la situación fiscal en un camino más seguro… Estas reformas deben ser aprobadas con mayor rapidez por el Congreso, para que Costa Rica no sufra una grave crisis fiscal en el futuro”, enfatizó el especialista.

Durante sus presentaciones, el representante de OCDE explicó que la elevada deuda pública afecta la inversión empresarial, y que el alto y creciente déficit fiscal conlleva condiciones financieras más estrictas, debido a que los inversionistas solicitan una prima de alto riesgo para mantener la deuda pública.

“El débil desempeño fiscal puede perjudicar las entradas de Inversión Extranjera Directa (IED). Se ha demostrado que las entradas de IED son altamente sensibles a las condiciones internas. Por lo tanto, un mayor deterioro de la situación fiscal de Costa Rica podría perjudicar su ventaja comparativa frente a otros países emergentes en atraer e incluso mantener la IED, debilitando potencialmente su exitoso modelo de crecimiento” manifestó.

Según la nota técnica emitida por OCDE, una posición fiscal débil limita la capacidad de responder a los choques negativos externos y a los desastres naturales. Además, Costa Rica es una pequeña economía abierta y, como tal, más vulnerable. Esto significa que el país tiene muy poco margen de maniobra para hacer frente a las consecuencias de choques macroeconómicos negativos externos o de desastres naturales.

El Director del Departamento de Economía de OCDE, quien anteriormente, se desempeñó como Ministro de Economía y Empleo en Portugal, recalcó que si Costa Rica mantiene sus condiciones fiscales, el aumento del pago del servicio de la deuda desviará los recursos de la inversión en educación, salud, infraestructura y seguridad.

“Una eventual crisis de la deuda pondría en peligro los grandes logros hasta ahora alcanzados y amplificaría los efectos de cualquier choque negativo a la economía. También obligaría a Costa Rica a realizar recortes perjudiciales y congelar el sistema de bienestar social, aumentando potencialmente la pobreza, la desigualdad y, en última instancia, la inestabilidad social”.

Para los especialistas de OCDE, si bien, en el 2016, el gobierno redujo con éxito el déficit presupuestario, en alrededor de 0,5 puntos porcentuales del PIB, mediante las reformas fiscales que están dentro de su poder y además, logró aumentar los ingresos a través de acciones para luchar contra la evasión fiscal, prácticamente ya ha agotado las medidas que podría tomar para controlar el déficit público, sin que los proyectos fiscales sean aprobados por parte del Congreso.

Esa Organización estima que son necesarias medidas que reduzcan el déficit presupuestario en 3% del PIB para que la deuda se estabilice.