Carlos Camacho
Fuente: Periódico La Nación


Tal y como se clamaba a voces era necesario, aun en el supuesto de aprobación del proyecto de Solidaridad Tributaria, llevar a cabo una significativa evaluación y redimensionamiento del tamaño y la calidad del Estado, en particular en la incidencia que esta tiene en el tamaño del gasto.

Finalmente se enfoca que el tema del déficit pasa tanto por lo recaudatorio como por lo relativo a mermar el gasto, en especial aquel que tiene que ver con redundancias funcionales y financieras del Estado.

Como sabemos, surge un plan B, que de momento únicamente se puede ver como un predicado de buenos propósitos, al no tener un programa claro de la cantidad de recursos que se pretenden reducir del déficit respecto del PIB por razón de su posible puesta en marcha.

En lo tributario, lo más relevante que genera es la eliminación del artículo 61 de la ley 7092, de impuesto sobre la renta, en el que se elimina la tributación en Costa Rica por razón de no brindársele a los beneficiarios –en los países de su residencia– crédito o deducción por lo pagado en nuestro país.

Por supuesto que esta exención ya por sí misma contenía un sentido de desdén por nuestro sistema recaudatorio, ya que regalamos actualmente impuestos a países con mayor desarrollo relativo, como los regímenes de los países de los G-20, o las 20 economías más poderosas del mundo, en detrimento de nuestras arcas, de por sí débiles, de orden financiero del Estado.

Ahora la gran pregunta es: ¿cuál es plan A?, es decir, cómo llegamos al B sin pasar por el A, o si todo lo que se está haciendo en un enroque de pasar al B, para que se vea que por mucho que parece, es poco lo que se logra, y volver al A.

Realmente la lectura de la agenda de gobierno, no parece ser clara en este sentido. Si esto es un movimiento de ajedrez como el planteado, es una manera larga de hacer una historia corta. Las finanzas públicas no toleran en el tiempo y eso lo pagamos todos, cada día con la desmejora del Estado que recuerda el sueño del faraón que vio cuando las vacas flacas se comían a las vacas saludables, siendo este el primer signo documentado de una predicción económica en la Biblia, que escribe las páginas que llevan al pueblo de Israel a la esclavitud en Egipto. El resto es historia; alguien tiene que recordarle al Gobierno lo que sigue.