Fuente: CR Hoy

Un fracaso en el trámite del proyecto de ley de reforma fiscal –especialmente las reformas a los tributos de ventas y renta, que representan un 70% de la recaudación– y el creciente financiamiento requerido del Gobierno Central, tendrían como consecuencia inicial un encarecimiento del costo de la vida de los costarricenses.

En su Revisión del Programa Macroeconómico 2018-2019, el Banco Central consideró que ambos factores propiciarían condiciones financieras más restrictivas ante el aumento en las tasas de interés tanto en colones como en dólares.

A ello se suma los efectos de un fuerte incremento en el endeudamiento, que podría incrementar -aún más- la percepción de riesgo de parte de las agencias calificadoras y organismos internacionales sobre el desempeño futuro de la economía nacional.
Préstamos más caros

En un contexto de tasas de interés al alza, además de dificultarse el accionar de la política monetaria, con el peligro del incumplimiento del objetivo de inflación, afectaría negativamente el nivel de la inversión privada y por ende la actividad económica.

“Habría presiones en las tasas en interés en dólares. Que es donde hay mayor profundidad de mercado y mejor formación de precios y con esto se estaría perdiendo el premio por invertir en colones. Y los títulos en colones deberían ajustar su rendimiento por el deterioro en su calidad crediticia”, explicó el economista Melvin Garita.

Estas condiciones conducirían a una menor inversión, que afectaría el crecimiento económico y que llevaría a una desaceleración de la economía.

Con una economía poco dinámica y altas tasas de interés, se haría más difícil para las empresas y las personas tomar decisiones de inversión, o de continuidad de algunas actividades y esto conduciría a un incremento en el desempleo y un deterioro de los indicadores de pobreza.
Mayores expectativas de inflación

Si bien a junio de 2017 se alcanzaron 27 meses con la inflación dentro del rango meta (alrededor del 3%), el riesgo de mayor efecto de inflación importada sobre los precios locales, la ausencia de una solución estructural para las finanzas públicas y presiones a la depreciación del colón podrían desviarlas del rango meta y provocar presiones adicionales sobre los precios.

Sobre la reciente emisión de las Letras del Tesoro, el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, aseguró que no tendrían un efecto en la inflación, a pesar de la emisión monetaria que se hizo por medio billón de colones.

Cubero explicó que con el repago de la operación en diciembre se reversaría la presión sobre el nivel general de precios. Adicionalmente, el Banco Central cuenta con otras herramientas para retirar liquidez del mercado.

“El papel del Banco Central, hasta ahora, ha sido de responsabilidad monetaria. Porque el problema fiscal no se ha trasladado a la parte monetaria. Si la operación de Letras del Tesoro se cumple con normalidad, esto se seguiría cumpliendo”, indicó Garita.

Empero, la emisión de letras podría producir presiones en los precios, que se pueden evitar con un manejo adecuado por parte del banco.

“El Banco Central debe concentrase en su misión de mantener la inflación controlada”, dijo.

En los últimos dos años, el mercado financiero a experimentado una ralentización del crecimiento del crédito tanto en moneda local como extranjera.

Sin embargo, Algunas personas han comenzado a buscar refugio de sus ahorros en moneda extranjera, ante la continua incertidumbre sobre el futuro de la reforma fiscal.

En el largo plazo, esto puede afectar indirectamente el tipo de cambio al alza y encarecer los bienes importados.
Recorte a programas

Para el economista Alberto Franco, de la firma Ecoanálisis, sin una reforma fiscal, muy probablemente se le cerrarían las escasas fuentes de financiamiento a las cuales tiene acceso el Gobierno.

“En un escenario así, el gasto del Gobierno tendría que reducirse hasta un nivel que sea financiable. El nivel del gasto actual y proyectado no sería financiable sin un esfuerzo serio que asegure que se empezara a poner algún grado de orden muy rápidamente”, comentó.

La consecuencia se traduciría en una disminución de los servicios que presta el Estado a la población, entre los que se incluyen programas sociales.