Fuente: La República

El déficit fiscal de 6,9% del PIB para el año pasado que reportó el Ministerio de Hacienda trajo repercusiones importantes en diferentes sectores.

Las cifras expuestas superaron las expectativas del Banco Central de Costa Rica, el cual esperaba una diferencia entre ingresos y gastos más baja.

El crecimiento del déficit se explica en mayor parte por el pago de los intereses de la deuda, una mayor inversión y pagos especiales, según el Ministerio de Hacienda.

Esto genera una mala noticia para las finanzas ticas y se da a pesar de que a mediados del año pasado entrara a regir la reforma fiscal que implicó recorte de gastos y recursos frescos para el Estado a través del IVA.

“Después del anuncio del déficit por parte de Hacienda, se presentaron participantes internacionales con interés de vender parte de las posiciones que tenían en ese momento. En estos casos aplica la “sorpresa económica” negativa, pues el mercado esperaba una cifra determinada y el resultado fue el contrario”, dijo Melvin Garita, gerente general de BN Puesto de Bolsa.

Las malas noticias financieras del país causaron ayer inseguridad en el mercado.

“Hay que esperar todavía, pero hay clientes inquietos para vender los títulos, y es porque creemos que faltó sensibilidad a la hora de comunicar esta información, pues la misma no llegó completa por parte de Hacienda y eso asustó al mercado, el cual le da los ingresos al Ministerio de Hacienda”, mencionó Vidal Villalobos, economista de Prival Bank.

Otra de las consecuencias tras el lanzamiento de las cifras fue una moción para que Rodrigo Chaves, ministro de Hacienda, se presente en el Plenario, la cual fue presentada por Pedro Muñoz, de la Unidad Social Cristiana.

Ante este panorama, Hacienda lanzó una serie de iniciativas a realizar durante los próximos cuatro años para así poder bajar la diferencia entre los gastos e ingresos que tiene el Gobierno.

Una nueva colocación de eurobonos por $4.500 millones, una inversión de $160 millones para la modernización tecnológica para Hacienda y la gestión de préstamos internacionales por $1.430 millones son parte de las opciones pues ayudarían a reducir los gastos.

Así, se procedería a cambiar la deuda cara por una más barata, generando una disminución en el pago de los intereses en ¢36 mil millones promedio; así como controlar la evasión fiscal.

No obstante, para una nueva colocación de eurobonos se debe solicitar el apoyo de la Asamblea Legislativa y esta se puede ver en una encrucijada, pues los diputados mencionaron en varias ocasiones la oposición ante una posible nueva colocación de títulos de deuda.

“La situación es compleja, ya que si la Asamblea le niega a Hacienda la colocación de eurobonos, se va a tener que hacer en el mercado local y eso elevaría las tasas de interés, lo que no ayudaría a la reactivación económica que requiere el país para salir adelante”, explicó Roxana Morales, economista de una Universidad Nacional.