Fuente: La Nación

El ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, explicó a los diputados, este lunes, que la carga de la deuda pública continuará al alza en los próximos años aunque se aplique la regla fiscal.

Según el escenario base que el ministro presentó en el Congreso, la carga de la deuda llegaría a un 62,61% de la producción en el 2020 y continuaría creciendo hasta llegar a un 72,30% en el 2024.

Estas proyecciones son diferentes a los que presentó el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, el 30 de enero, cuando explicó el programa macroeconómico 2020 y 2021.

De acuerdo con Cubero, la carga de la deuda alcanzaría un 61% del producto interno bruto (PIB) en el 2020, un 62,6% en el 2021 y un 64,6% en el 2022; luego, a partir de este último año, empezaría a bajar.

La carga de la deuda es el monto de la deuda comparada con la producción y un 60% significa que, si el país quisiera pagarla, tendría que destinar el 60% de los ingresos que el país produce en un año. El Fondo Monetario Internacional había explicado que un resultado así ya se encuentra en la zona de riesgo.

Entre mayor es el endeudamiento, mayor es la carga de intereses, el gasto y el déficit del Gobierno y por lo tanto cada vez resulta más difícil financiarlo. Además, resulta más difícil financiar el resto de obligaciones del Estado, como la inversión en obra pública, la cual tiene un fuerte atraso que le resta competitividad al país.

Según lo expuso por el ministro de Hacienda, la deuda superaría el 70% del PIB en el 2024 aun con una aplicación estricta de la regla fiscal, mecanismo que limita el crecimiento del gasto y, por lo tanto, de la deuda.

Su panorama, además, supone un rendimiento equivalente a un 1,75% del PIB de los impuestos de IVA (al valor agregado) y renta en el periodo 2019-2024 y que la tasa de tasa de interés aumenta 100 puntos base (un punto porcentual) a partir del 2021.

De acuerdo con los datos que presentó al ministro a la Asamblea, si se implementan las medidas propuestas, las cuales incluyen la venta de BICSA, la concesión de FANAL y utilizar las ganancias y las utilidades de las entidades públicas para pagar deuda, esta última comenzaría a bajar desde este año a un 58,2% de la producción y continuaría por esa senda hasta llegar a un 47,6% en el 2024.

En 12 años, la carga de la deuda más que se duplicó al pasar de un 24% de la producción en el 2008 a un 58,5% en el 2019.

La deuda crece cada vez que el Gobierno debe pedir prestado para cubrir los gastos que no logra pagar con los recursos que recibe principalmente de impuestos (el déficit fiscal).

El déficit fiscal tiene 10 años continuos de cerrar cada año por encima de un monto equivalente al 4% de la producción. En el 2019 representó un 7% de la producción, un punto porcentual más que en el 2018.

El ministro explicó que, en el aumento en el déficit fiscal del 2019, influyeron gastos que se realizaron una sola vez, como la transferencia de ¢22.000 millones a Jadpeva, resultado de una ley aprobada en esta Asamblea que buscar recortar personal en dicha entidad; la quiebra de Bancrédito, que implicó un desembolso por ¢33.000 millones para compensar al Banco de Costa Rica (BCR) por la absorción de esa otra entidad; y una transferencia de ¢71.000 millones más al Conavi (Consejo Nacional de Vialidad) para obras de infraestructura.

Los resultados fiscales del país motivaron que la agencia calificadora Moody´s le bajara la calificación de la deuda de Costa Rica, lo cual implica que ahora endeudarse resultará más caro, y al pagar más intereses crece más el gasto y el déficit.

“El (costo) promedio ponderado de la deuda es de 7,9%. Si nos subieran la calificación en un grado donde estamos, B1 con perspectiva negativa, a la calificación que sigue, el gasto de intereses bajaría por ¢100.000 millones al año. Si nos bajan la calificación, sube ¢150.000 millones, y si llegamos a ser grado de inversión, Costa Rica economizaría ¢300.000 millones al año”, explicó el Ministro ante los diputados.