Fuente: La República

La posibilidad de cobrar un impuesto de renta mundial como impulsa el PAC, es una ocurrencia que afectaría aún más a la economía en momentos en que se requiere reactivación, según Carlos Avendaño, diputado de Restauración.

Lo peor de todo, es que el PAC quiere hacer de Costa Rica un infierno fiscal, cobrando tributos para todo, según el legislador.

El diputado Welmer Ramos y otros legisladores han propuesto aprobar la renta mundial en Costa Rica, ¿qué opina?

La consecuencia inmediata de aprobar un impuesto de esa naturaleza es la fuga de capital.

Hay que entender que los inversionistas traen su dinero y no lo guardan debajo del colchón, sino que lo inyectan a la economía a través de nuevas inversiones, ahorros en los bancos o consumo.

El país ya ha perdido mucho atractivo para atraer recursos y si le sumamos un nuevo costo, todavía será peor. Esto hará que muchos prefieran llevarse su dinero a países como Panamá o incluso Nicaragua que están siendo más amigables con el inversionista y sin ese dinero, se perderá mucho capital necesario para invertir en negocios y será más difícil la reactivación económica.

No es el momento de poner más impuestos ni de ahuyentar al capital; por el contrario, nos urge atraerlos para recuperar la economía.

¿Cómo aumentar los ingresos fiscales en el país?

La mejor forma de aumentar los ingresos fiscales es dinamizando la economía, es dando oportunidades para que se generen nuevas empresas que crean empleo y le pagan un salario a las personas para que estas puedan satisfacer sus necesidades de consumo.

Para ello lo primero que necesitamos es reducir la incertidumbre: con más impuestos nadie va a querer invertir, empezar un negocio o comprar bienes o servicios.

El PAC ha venido insistiendo, desde hace años, en más impuestos a todo: impuestos a la comida, impuestos al aguinaldo, impuestos a las zonas francas, impuestos a los ahorros, impuestos a los hospedajes no tradicionales, etc.

Están convirtiendo a Costa Rica en un infierno fiscal en el que nadie va a querer invertir y más bien los pocos que tienen dinero van a preferir irse a otros lugares.

¿Cuál debería ser la alternativa?

La alternativa está en generar un ambiente amigable para que los grandes, medianos y pequeños inversionistas, extranjeros o nacionales, quieran inyectar su dinero a la economía, para que puedan comprar bienes y servicios, para que puedan montar negocios que generen empleo.

Eso pasa por simplificar el sistema tributario, para hacerlo más claro y amigable, por reducir el gasto público que genera un alto déficit fiscal, por simplificar trámites para facilitar el inicio de emprendimientos, por reducir regulaciones que solo encarecen la producción, por generar competencia en el servicio eléctrico a fin de que los precios sean menores para los negocios, en flexibilizar las cargas para hacerlas acordes a la realidad económica del país y sobre todo para motivar a los emprendedores a formalizarse.