Fuente: Estrategia y Negocios

Carlos Alvarado, a quien le queda poco más de un año en el cargo, está luchando para aprobar recortes de gastos y aumentos de impuestos, y reducir el déficit fiscal que llevó al país al borde de la crisis hace dos años. También está presionando para la aprobación de un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Uno de los legados que quiero dejar a este país y particularmente a las generaciones futuras es la estabilidad fiscal y la responsabilidad fiscal”, dijo el presidente. “Es mi costo político, mi culpa, por así decirlo, pero esto se debe aplicar”.

Aprobar aumentos tributarios y frenar el gasto es difícil porque la economía sigue impactada por la pandemia, pero en Costa Rica hay una sensación de urgencia.

El país evitó por poco un pánico financiero total a fines de 2018, cuando sus bonos y divisas se derrumbaron porque los inversionistas perdieron la paciencia después de años de no lograr reducir sus déficits crónicos.

En Costa Rica, sindicatos del sector público están haciendo campaña contra las medidas de Alvarado, aunque las protestas hasta ahora han sido relativamente moderadas. Alvarado dice que puede obtener suficientes votos en el Congreso para la aprobación de un programa de tres años y US$1.780 millones del FMI.