Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) Costa Rica decidió entrar a jugar a las grandes ligas de algunos de los países con mayor desarrollo y mejores prácticas comerciales, pero lo hizo arrastrando indicadores que sonrojan en relación a los que tienen esas naciones.

Un análisis comparativo de algunos de ellos revelan las claras asimetrías que existen entre algunas de esas naciones que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y Costa Rica, la cual apenas acaba de comenzar a caminar junto a esas naciones y tiene todavía muchos pasos por acortar.

Uno de esos indicadores es el relacionado con la pobreza. La OCDE lleva una medición sobre la tasa de pobreza en relación al número de personas cuyos ingresos están por debajo de la denominada línea de pobreza. El cálculo se toma con base en el ingreso familiar.

Los datos más recientes para cada país establece que Costa Rica tiene una tasa del 0,205, muy por encima de su más cercano competidor que es Estados Unidos con un 0,178. Islandia, Dinamarca, República Checa y Finlandia tienen los mejores indicadores.

Los índices de pobreza y los ingresos de las personas están estrechamente ligados a las desigualdades que enfrentan las naciones.

Internacionalmente se adoptó el denominado Coeficiente de Gini para establecer la brecha que se produce entre los grupos de población que más ingresos perciben respecto de los que menos. Así, entre más cercano a 1 es el número, significa que habrá mayor desigualdad (mayor brecha entre ambas poblaciones).

En desigualdad de ingresos Costa Rica es también la peor puntuada, seguida por otras dos naciones latinoamericanas: Chile y México.

Los eslovacos, eslovenos, checos e islandeses son los que gozan de menores desigualdades.

Al valorar la capacidad política que tiene cada país de desarrollar reformas y administrarse políticamente, cobra importancia la confianza que tengan los ciudadanos en sus gobiernos.

Costa Rica no confía en el gobierno de Carlos Alvarado. De hecho, los ciudadanos del país son de los que menos confían en su gobernante entre las naciones que integran la organización y algunas más que se incluyen en la muestra.

Únicamente los gobernantes de Bélgica, Polonia y Chile son peor evaluados por sus ciudadanos que el gobierno del Partido Acción Ciudadana (PAC) y a tasas abismalmente distantes de los mejor evaluados (29% de Costa Rica contra tasas superiores al 80% de aprobación en Suiza y Noruega).

Otro de los segmentos en donde Costa Rica ocupa el último lugar de las naciones que integran esa organización es en cuanto al número de jóvenes que no tienen empleo, trabajo o educación, los denominados “ninis”.

La OCDE toma en cuenta en esta medición a los jóvenes entre 15 y 19 años y determinó que Costa Rica tiene la tasa más alta de ninis con un 17,9%, con el agravante de que la situación de la pandemia puede llegar a agravar estas cifras debido a las restricciones que han existido sobre el curso lectivo.

El tema de la salud y la capacidad hospitalaria se ha vuelto clave debido a la pandemia; sin embargo, el país ya arrastraba una deuda en cuanto a su capacidad para atender a la población enferma.

Comparado con nuestros amigos de la OCDE, Costa Rica cuenta con una de las peores capacidades, con una tasa de apenas un 1,1 cama por cada mil habitantes.

Países como Australia llegan a casi 4 camas por cada mil habitantes y otros como Alemania o Rusia a ocho. Rompen con todas las tendencias Japón y Corea donde su capacidad es de más de 12 camas por cada mil habitantes.

¿Se tomaron en cuenta estas asimetrías cuando el país pensó en ingresar a este grupo? Jonathan Prendas, presidente de la Comisión que analizó la legislación para entrar a la OCDE afirmó que cuando se comenzó el proceso de adhesión algunos índices, como por ejemplo de desempleo, estaban muy cercanos al promedio de los países que en ese momento conformaban la organización.

A medida que se detuvo el proceso, lamentablemente los gobiernos que tomaron las riendas del país desoyeron algunas de las recomendaciones que ya se habían dado para continuar en la vía del desarrollo que el país necesitaba, igualmente en lo relacionado con las horas de trabajo y sobre todo en el tema de impuestos, esto sirvió de base para las discusiones de los 22 comités respectivos en la nueva realidad del país, y adecuarlos para apuntalar los cambios necesarios que colaboren en el camino de eficiencia y agilidad que el país necesita hoy en día”, dijo el legislador de Nueva República.

La OCDE está en capacidad de emitir recomendaciones para que naciones como Costa Rica puedan equilibrar sus indicadores y tratar de mejorarlos.

El gobierno ha decidido no escuchar algunas de ellas, en especial las que tienen que ver con apertura de mercados, entre ellos del arroz, azúcar y la electricidad.