Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) Unas apretadas finanzas públicas, sumadas a la obligación de cumplir con la regla fiscal, comprometen el financiamiento de nuevas pensiones para la población más necesitada durante los próximos años.

De hecho, si no hay una reasignación de recursos que lleve más dinero, el régimen no contributivo de pensiones (RNC) no podrá sumar nuevos beneficiarios ni tampoco aumentar el monto que reciben quienes actualmente cuentan con esa ayuda.

Así lo expresaron autoridades de la Superintendencia de Pensiones (Supen), quienes ante una consulta de CRHoy calificaron la situación del régimen como un “panorama no simple ni fácil” y con “complicaciones” para el próximo gobierno, si es que no quiere dejar a un segmento de la población desprotegido por más tiempo.

El régimen beneficia a personas en extrema pobreza o con ciertas condiciones de salud que por lo general no cotizaron para ningún otro régimen. Beneficia actualmente a unas 130 mil personas, pero en lista de espera existen otras 130 mil para las cuales no hay recursos.

Para financiarse depende casi exclusivamente de los recursos que se le asignan o transfieren al Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf), que a su vez depende de la recaudación de varios impuestos.

Según cifras de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) que administra el Régimen, para el 2020 se invirtieron ₡11.489,8 millones para cubrir las necesidades de estas personas. Cada beneficiario con un promedio de ₡89.543 mensuales.

Para aumentar el monto o incluir a más personas, el RNC requeriría una inyección adicional en las transferencias. El problema es que se trataría de una inyección permanente (no por un solo año), dado que se trata de una promesa de pago para el resto del tiempo que el beneficiario viva, según explicó Mauricio Guzmán, representante de la Supen.

Nogui Acosta, asesor de la Supen, reforzó al señalar que la regla fiscal impone un crecimiento del gasto corriente, y dado que hay un límite establecido para gastar, los recursos para este tipo de objetivos sociales se reducen.

“Aquí lo que habría que hacer es una reingeniería o una reasignación del gasto para dar recursos al RNC y dejarlo de ubicar en otras cosas”, indicó.

Para el próximo año, la regla fiscal establece un crecimiento máximo del presupuesto del 1,96%.

Este techo será similar para los siguientes años dado que se trata de una herramienta ligada al nivel de endeudamiento.

Hasta tanto no se logre reducir el nivel de deuda a menos del 60% del Producto Interno Bruto (PIB), se seguirá aplicando el escenario más restrictivo de la regla fiscal. Cuando se reduzca se podrá flexibilizar.

Sin embargo, según los cálculos de entidades como el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional, ese 60% de endeudamiento en relación al PIB no está en un horizonte menor al de al menos una década.