Fuente: CR Hoy

La posibilidad de aumentar los impuestos en el país no es una discusión que esté zanjada. Por el contrario será un tema que posiblemente tome fuerza conforme las finanzas estatales se estrujen más en los próximos años, debido a los elevados endeudamiento y déficit fiscal.

Los primeros atisbos surgieron este mismo jueves en un seminario organizado por Lead University, en donde la representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Costa Rica, Priscilla Gutiérrez, lanzó la bola de fuego.

Según la representante es necesario que Costa Rica comience a discutir la necesidad de aumentar el Impuesto al Valor Agregado de un 13% en que se encuentra actualmente a por lo menos un 15%.

De acuerdo con Gutiérrez, esta evaluación y posible cambio debería realizarse a través de una revisión completa de la forma en la cual el país financia la seguridad social en su conjunto, y que lleve a una reforma integral.

IVA-P, de acuerdo con la propuesta de la funcionaria, implicaría tener en cuenta el parámetro de la línea de pobreza para aplicar el IVA de acuerdo al nivel socioeconómico de la población.

La propuesta fue respaldada por completo por el presidente del Banco Central Rodrigo Cubero, quien señaló que el país debe pensar en aumentar el IVA y arreglar los problemas estructurales que posee.

Cubero explicó que este eventual incremento debe entenderse en un escenario en donde la situación de las finanzas públicas se ha vuelto un problema estructural que es necesario analizar no solo desde los impuestos sino también de la forma en cómo se financia la seguridad social del país.

En ese sentido las medidas adoptadas para atender la situación del COVID-19 en el país, tales como endeudamiento, eventual venta de algunos activos y utilización de superávits, servirán apenas para atender el corto plazo, pero para el futuro, los problemas en torno al déficit persistirán, con un agravante: los costos de la seguridad social seguirán incrementándose.

“Lo que hemos generado en Costa Rica es un sistema de seguridad social tremendamente exitoso (…)  pero es un sistema de seguridad social financiado sobre las espaldas del factor trabajo, en el sentido de que lo financian las cuotas obrero patronales y aportes de la seguridad social y eso ha hecho caro el factor trabajo y genera un fenómeno de alto desempleo e informalidad y esto se vuelve un circulo vicioso porque la alta informalidad, por lo caro que es emplear, hace que tengamos un pool más pequeño del sector formal sobre el que pesa más (los costos de financiar el sistema)”, dijo Cubero.

Por esa razón, a su juicio, es necesario “repensar” el modelo de financiamiento de la seguridad social.

La justificación para plantear un imcremento en el IVA es que se trata de un impuesto que es fácilmente trasladable y cobrable a toda la cadena de valor que posee cada bien.

El IVA fue cambiado recientemente con la aprobación de la reforma fiscal en vigencia desde 2018. Antes se le denominaba impuesto sobre las ventas, pero dejaba por fuera un número importante de bienes y servicios. Se pagaba sobre el producto final, lo que impedía cobros o descuentos en la línea de valor de cada bien.

Desde su vigencia vino a inyectar más recursos a las arcas del Estado, al menos hasta este año, que debido a la pandemia se vino a pique.

Cifras del Ministerio de Hacienda revelaron que entre abril de este año y del año pasado una caída del 35%. Además, lo recaudado en abril representó el monto más bajo hasta ahora.

Entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) también han mencionado que tarde o temprano Costa Rica debería pensar en ampliar la base impositiva o incrementar los impuestos para atender el problemático déficit fiscal.

Según las autoridades económicas costarricenses, el país ya había iniciado un camino hacia el saneamiento fiscal con la reforma aprobada en 2018; sin embargo la pandemia vino a cortar ese camino.

El problema es que para atender la pandemia el país deberá endeudarse a niveles muy elevados, que llevarán el indicador por encima del 70% en los próximos años.

Esto significa que el país tendrá una mayor necesidad de dinero para hacer frente a esos pagos. La forma sana de generar esos recursos es a través de impuestos, pero esto no alcanza para cubrir todas las necesidades, generando un déficit en las cuentas.

Para 2019 ese déficit era de un 6,9% del PIB. Con la crisis actual el Ministerio de Hacienda estima que el déficit cerrará en un 8,6%, siempre y cuando se obtengan los recursos de créditos internacionales para financiar los gastos extra generados este año. Si no se logra, el déficit podría elevarse a un 10%.