Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) De acuerdo con las cifras más recientes del Ministerio de Hacienda, el país acumuló a mayo pasado un superávit primario equivalente al 0,40% del Producto Interno Bruto (PIB). Se trata de una bonanza fiscal con la cual el país no contaba desde hace unos 15 años; sin embargo, aunque representan una buena noticia y un necesario alivio para las alicaídas arcas estatales, se trata de un globo que se irá desinflando poco a poco en lo que resta del año.

De hecho mayo ya representó un retroceso respecto a los dos meses previos. En marzo y abril las finanzas cerraron con más ingresos que gastos (sin contar intereses), pero en mayo ya se dio lo contrario: los gastos sin intereses fueron mayores que los ingresos.

Fue el efecto de esos meses anteriores lo que permitió alcanzar ese 0,40% del PIB de superávit primario acumulado (enero a mayo).

José Luis Arce, director de FCS Capital explicó este miércoles que esa bonanza se irá “erosionando” debido a que está cimentada en situaciones muy particulares y atípicas.

¿Cuáles son esas situaciones particulares? El elemento principal es que en la primera parte del año hubo un crecimiento inusual de los ingresos.

Por un lado las arcas del Estado se han visto influenciadas por la inclusión de los órganos desconcentrados en el presupuesto del gobierno central.

Por la vía de recursos que ingresan del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf) se produce un cambio contable en los ingresos totales del Estado.

Y por otro lado está la mejora en la recaudación, especialmente en el impuesto de la renta.

Este año tuvo la particularidad de que este impuesto tuvo un acumulado de cobro de 15 meses, con lo cual los ingresos en marzo se catapultaron.

Por ejemplo, en febrero el cobro de los impuestos por ingresos y utilidades ascendió a ₡107 mil millones ese mes, mientras que en marzo se disparó a ₡381 mil millones.

En otras palabras un crecimiento del 256% de un mes a otro,

Esta particularidad en los ingresos por rentas ya no se sintió con la misma magnitud en abril en donde la recaudación bajó a ₡124 mil millones, y menos aún en mayo en donde el monto bajó todavía más, a poco más de ₡103 mil millones.

Tomando en cuenta que para el resto del año la recaudación se mantenga constante, lo mismo que los gastos, es entonces previsible pensar que el superávit primario acumulado en los primeros cinco meses se irá disipando poco a poco, algo que podría incluso acelerarse si la situación pandémica recrudece y se establecen nuevos cierres sanitarios.

Según Arce, Hacienda más bien puede estar pecando de excesivo positivismo y quizás está lanzando campañas al vuelo en un momento en que coincide con la época electoral.

El gobierno se comprometió con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a alcanzar un superávit primario para 2023.

Para ello depende de medidas que permitan mejorar los ingresos y mantener el gasto controlado.

Desde el punto de vista del gasto pareciera que ya existen los instrumentos para mantenerlo a raya, especialmente a través de la aplicación de la regla fiscal.

Pero por el lado de los ingresos aún están pendientes todos los proyectos planteados ante el Congreso para eliminar exoneraciones y aumentar la recaudación. El único que ha avanzado es la reforma a la ley de empleo público.