Fuente: Reuters

El foco de Brasil en la disciplina fiscal indica que el país no puede conceder más exenciones tributarias para impulsar algunos sectores de la economía, dijo el jueves el ministro de Hacienda Guido Mantega, reforzando el cambio de política del Gobierno tras una serie de medidas de estímulo en los últimos dos años.

Los incentivos impositivos a muebles y artículos para el hogar, por ejemplo, comenzarán a ser reducidos el mes próximo y deberían desaparecer en septiembre, anunció Mantega en una rueda de prensa, y agregó que no esperaba que se emitieran estímulos adicionales de este tipo más adelante.

“No contamos con las condiciones fiscales como para incrementar las exenciones impositivas en este momento”, explicó.

Sus declaraciones pusieron en evidencia el cambio radical en las políticas del Gobierno, que estuvo desplegando paquetes de estímulo a un ritmo acelerado hasta hace poco, luego de que se agudizaran las preocupaciones entre los inversores sobre las cuentas públicas de Brasil.

La presidenta Dilma Rousseff ofreció primero incentivos tributarios a los refrigeradores y lavadoras en diciembre del 2011 para incentivar el consumo en medio de una desaceleración de la economía. Hacia el final del año pasado, el Gobierno dijo que el denominado impuesto IPI sobre los artículos de línea blanca podría regresar gradualmente a su nivel original a fines de junio.

Economistas habían cuestionado la efectividad de tales medidas, que no arrojaron los resultados prometidos por los funcionarios del Gobierno. Las críticas se incrementaron cuando la administración de Rousseff recurrió a métodos poco convencionales de cuentas para cumplir con sus metas fiscales.

La agencia Standard & Poor revisó su panorama a largo plazo sobre la deuda soberana de Brasil a negativo desde estable, tras citar como argumentos el deterioro de la situación fiscal y el débil crecimiento de la economía.

(Reporte adicional de Nestor Rabello; escrito por Brad Haynes. Editado en español por Marion Giraldo)