Fuente: CR Hoy

El cierre del comercio en la Gran Área Metropolitana (GAM) provoca que el Ministerio de Hacienda deje de recaudar más de ¢82.000 millones por concepto del impuesto al valor agregado (IVA), según estimaciones de la Cámara de Comercio de Costa Rica.

La pérdida del fisco se debe a la caída en las ventas del sector comercial por la decisión del Gobierno de restringir las actividades en este ramo para impedir mayores brotes del COVID-19, que hasta este sábado sumaba un acumulado de 14.600 casos en el país desde su aparición en Costa Rica, el 6 de marzo pasado.

2020 será un año duro para las finanzas públicas debido a la caída de los ingresos del Ministerio de Hacienda.

Según esa cartera, la reducción de sus ingresos superará los $2.000 millones al cierre del año, mientras que la Contraloría General de la República calcula que el déficit fiscal (brecha entre los ingresos y los gastos del Gobierno Central) será superior a un 11,2% del producto interno bruto (PIB), en el que cada punto porcentual equivale a ¢360.000 millones.

Ante ese panorama, y debido al nulo espacio fiscal que tenía desde antes de la pandemia, el Gobierno gestionó préstamos con organismos financieros internacionales para apoyarse presupuestariamente.

Comercio muy golpeado por pandemia

En las últimas dos semanas el sector comercial reiteró los llamados al Gobierno para que les permita trabajar, debido a la cruda situación que atraviesan las tiendas de todo tipo. La Cámara de Comercio estima que hasta ahora las pérdidas en el sector ascienden a los $1.850 millones.

Además de la caída en la recaudación del IVA como efecto directo por la reducción en el volumen del comercio, la Cámara calculó que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), institución que está en la primera línea de batalla contra el COVID-19, perdió ¢37.000 millones en recaudación de cuotas obrero patronales por el cierre del comercio, y el cálculo no incluye el efecto del ajuste en la Base Mínima Contributiva para los convenios de trabajadores independientes y asegurados voluntarios desde marzo pasado.

El comercio enumeró que, producto de las medidas de atención de la emergencia sanitaria, el subsector de restaurantes alcanzó en junio 101.460 colaboradores despedidos y un 75% de los negocios abiertos redujeron su planilla en un 26% al mes pasado. 

Cálculos del gremio comercial indican que el 90% de los negocios reportan una caída en las ventas de más de un 30%.

La Cámara de Comercio afirmó que los negocios están listos para operar los 7 días de la semana gracias a los protocolos para impedir contagios del COVID-19. 

Por esto, le solicitaron al Gobierno que permita la operación de los negocios hasta las 10 p.m. así como que los bares puedan abrir, que no se declare la Ley Seca y que apoye al sector con capital para trabajo.