Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) A la hora de generar condiciones económicas y políticas que generen confianza de la gente y de los empresarios, las autoridades costarricenses quedan debiendo.

La mayoría de naciones que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) vieron caer la confianza en sus gobiernos durante el primer año de la pandemia pero la recuperaron para este año. En algunos países repuntó tanto que se puede hablar claramente de optimismo; sin embargo en Costa Rica esas tendencias no han marchado igual.

De hecho, la recuperación ha sido tan lenta, en comparación con esas naciones, que aquí todavía se puede hablar de pesimismo.

Así se desprende de un análisis elaborado por CRHoy a partir de los datos de esa organización que toma en cuenta los índices de confianza del consumidor y de los empresarios desde enero de 2020 a las cifras más actuales.

En ambos casos se midió la cantidad de puntos que perdió cada país entre enero del 2020 y julio del 2020. Se tomaron estos meses como referencias que indicaban el momento pleno antes de la pandemia y la siguiente medición completa postpandemia y se comparó con los puntos que logró recuperar desde ese momento (que en la mayoría de naciones fue el más pesimista) y el dato más reciente que para los consumidores fue mayo pasado y para empresarios fue julio.

En el caso de la confianza de los consumidores Costa Rica fue el quinto país que menos puntos logró recuperar en el índice (0,67) entre julio 2020 y julio 2021, después de haber perdido 1,14 puntos entre enero 2020 y julio 2020. Es decir, en todo un año apenas recuperó la mitad de lo perdido en seis meses.

Con estos resultados se obtiene que hasta la última medición Costa Rica acumulaba un índice del 98,04, con lo cual sigue siendo uno de los 11 países que todavía está por debajo del umbral de 100 considerada la línea que divide el optimismo del pesimismo.

  • Un indicador por encima de 100 señala un impulso en la confianza de los consumidores hacia la situación económica futura, como consecuencia de lo cual son menos propensos a ahorrar y más inclinados a gastar dinero en compras importantes en los próximos 12 meses.
  • Un indicador por debajo de 100 indica una actitud pesimista hacia la evolución futura de la economía, lo que posiblemente resulte en una tendencia a ahorrar más y consumir menos.
  • De hecho, a partir de enero Costa Rica mantiene una tendencia decreciente en la confianza de los consumidores (tercer gráfico), una realidad distinta al promedio de la OCDE que más bien ha tendido a mejorar desde ese momento.



    La recuperación de la confianza por parte de los empresarios ha avanzado a una mayor velocidad que en el caso de los consumidores, pero las cifras están lejos de ser del todo positivas.

    Entre enero y julio del 2020 se perdieron 0,13 puntos en el índice, y entre julio 2020 y julio 2021 se recuperaron 1,08 puntos. En teoría se logró recuperar más de lo perdido, pero lo cierto es que se parte de un nivel muy bajo: ya los empresarios tenían una elevada desconfianza.

    De hecho, Costa Rica no solo es el último en el nivel de recuperación entre todos los países de la OCDE, sino que en el índice general es el penúltimo con el índice más bajo, superado únicamente por Canadá.

    Así, aunque Costa Rica se ubica con un índice de 99 puntos, países como Estonia, Irlanda superan los 105 puntos, luego de haber perdido entre 4 y 5 puntos al inicio de la pandemia.

    En la tendencia comparada con el promedio, Costa Rica más bien empezó a retroceder en mayo, mientras que el promedio de naciones OCDE mantiene una tendencia creciente.



    ¿Qué está impidiendo mejorar la confianza en el país? Para el sector industrial y empresarial costarricense mucho tiene que ver con las señales que se envían desde el Poder Ejecutivo para la reactivación económica, las cuales son contradictorias.

    Por ejemplo, por un lado se habla de reactivación y generación de empleos, pero por otro se tramitan normativas como la de la CCSS que pretende cobrar morosidades de hasta 10 años a trabajadores independientes.

    Para la Cámara de Industrias algunos factores que pueden explicar por qué en Costa Rica ha costado más que los empresarios recuperen la confianza, empieza por el hecho de que previo a la pandemia segmentos de la industria como el régimen definitivo venían apenas iniciando un proceso de recuperación, con una situación débil en las finanzas públicas, y que apenas se estaban empezando recoger los frutos de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.   La aprobación de dicha ley, durante el segundo semestre del 2018, ya había también generado incertidumbre, y las huelgas y bloqueos de sectores opositores impactaron directamente muchas actividades económicas y con ello la confianza de los empresarios. La pandemia y su atención no sólo impactó la actividad económica y el empleo, sino también impactó los ingresos y gastos del Gobierno Central, impactando adicionalmente el déficit fiscal. Unas finanzas aún más débiles implicaron que, a diferencia de muchos países de la OCDE, Costa Rica no contará con la posibilidad de aplicar amplios programas de apoyo y estímulo”, afirmó Carlos Montenegro, director ejecutivo de la Cámara de Industrias.

    A lo anterior, los industriales le suman el “manejo errático” de parte del Gobierno en torno al acuerdo con el FMI y a una primera propuesta cargada en impuestos, que también coadyudó a no generar suficiente confianza en los agentes económicos.

    Otro elemento que agregan es la incertidumbre sobre el futuro de la agenda de los proyectos del acuerdo con el FMI, particularmente la Ley de Empleo Público, y el inicio de la campaña política con una gran cantidad de candidatos y una Asamblea Legislativa que se vislumbra todavía más fraccionada que la actual.

    A nivel regional algunas firmas especializadas han venido midiendo estas percepciones. Una de ellas es Pwc, la cual en su última encuesta a gerentes y CEOs de la región determinó que para este 2021 había un incremento general en la confianza, pero con algunas amenazas externas.

    Esas preocupaciones tienen que ver con el aumento de la obligación tributaria (76%), seguida por la pandemia y otras crisis sanitarias (72%), la incertidumbre en la política fiscal (67%), el exceso de regulación (62%) y la incertidumbre política (62%).

    “El impacto de COVID-19 en la economía ha sido muy fuerte y el camino de la recuperación no está despejado aún. Sin embargo, el desarrollo de diferentes vacunas y la puesta en marcha del proceso de vacunación en varios países alrededor del mundo resalta entre las principales razones del optimismo. En la región y en América Latina, hemos observado un acceso limitado a la vacuna con excepción de muy pocos países. Y la mejora esperada en nuestras economías podría extenderse, dependiendo de la rapidez con la que los países puedan acceder a la vacuna”, señaló Pwc en su último estudio para este año.