Fuente: La Nación

Un impuesto sobre el valor del papel de sellado usado para la confección de timbres y documentos oficiales es el tributo más viejo que existe en la legislación costarricense. Se creó en 1885, durante el gobierno de Próspero Fernández, con el objetivo de llevar ingresos a la hacienda pública.

La legislación estableció 12 diferentes tipos de papel sellado cuyos valores iban desde los 25 centavos hasta los 20 pesos. La norma tuvo en 1984 una reforma para actualizar las tasas, que actualmente van desde los ¢10 hasta los ¢500, según su utilización.

Han pasado 137 años desde su creación, las tasas siguen vigentes y le generan al fisco una recaudación anual de ¢3,7 millones, así se detalla en una investigación efectuada por el Programa del Estado de la Nación (PEN), publicada en junio anterior.

El trabajo, liderado por la economista Pamela Jiménez, determinó que en el país hay 191 impuestos vigentes entre nacionales, municipales y sectoriales, esta última categoría vinculada principalmente con colegios profesionales.

Existen otros tributos cuyo ingreso es bajo principalmente porque se establece un monto nominal fijo. Por ejemplo, hay un timbre de Archivos Nacionales cuyo costo es de ¢10, rige desde 1934, y generó ingresos por ¢53 millones durante el año pasado, muestra la investigación del Estado de la Nación.

“Los impuestos cuando se crean son permanentes y no tienen plazo de vigencia establecido. Pero si hay tributos creados en el tiempo, con un objetivo específico y ni siquiera se aplican, sería necesario revisarlos”, expresó Jiménez.

La especialista recalcó que, en la teoría de simplificación tributaria, entre menos impuestos existan en un país, es más fácil recolectar dinero y obtener mayores recursos. “El tema en Costa Rica es que una de las principales recolectoras de tributos son las municipalidades, y se deben crear de manera específica para cada municipio”, comentó.

La recopilación efectuada por los investigadores del PEN encontró que en la actualidad hay 28 gravámenes entre tasas, timbres o contribuciones especiales en los cuales no hay registros específicos sobre recaudación, pese a que siguen vigentes. Destacan, por ejemplo, un timbre cuyos ingresos se destinan a atender niños en abandono y un tributo de ¢25 por tonelada métrica de carne exportada.

Además hay dos tasas destinadas a servicios en muelles cuyo ingreso es de ¢0 al año. Una del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) y la otra de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).

Para German Morales, especialista tributario y socio en la firma Grant Thornton Costa Rica, uno de los problemas de la legislación es cuando se crean impuestos por montos específicos, pues con el tiempo dichas tasas se desactualizan.

Morales comentó que la manera de evitar tal situación es establecer la obligación de manera porcentual, en vez de nominal.

Los impuestos que generan la mayor recaudación son los que tienen una aplicación nacional, según el estudio del PEN. Los principales son el tributo sobre la renta, el impuesto sobre el valor agregado (IVA), el impuesto Único a los Combustibles y los referentes a importaciones de bienes.