Fuente: CR Hoy

Para poder financiar los gastos del próximo año, el gobierno se verá obligado a protagonizar una enérgica estrategia de canje de deuda interna por al menos $3.400 millones, pero además, deberá emitir nuevos bonos de deuda interna por más de $2.500 millones.

Estas son parte de las necesidades de gastos que enfrenta el Estado para 2021 y que meten en una olla de presión al gobierno.

Las cifras parten de la premisa de que el país podrá acceder a por lo menos $1.600 millones en nuevos créditos extranjeros – incluido el acuerdo con el fondo Monetario Internacional (FMI) y que tenga éxito en la colocación de por lo menos $1.500 millones en eurobonos.

Si algo de esto falla, o se cumple a medias, la presión sobre el endeudamiento interno sería todavía mayor.

En la revisión del Programa Macroeconómico del Banco Central revelado hace un par de semanas cuantificaron las necesidades de financiamiento del país en un equivalente al 15% del Producto Interno Bruto (PIB); es decir, una cifra que se aproxima a los $10 mil millones.

De acuerdo con la firma FCS Análisis, esas necesidades de financiamiento se dividen de la siguiente manera: unos $5.762 millones del déficit financiero, $3.408 millones que el gobierno necesita pagar por vencimientos de deuda interna, y $99 millones en vencimientos de deuda interna.

Para financiar esas necesidades el gobierno se verá obligado a patear la bola hacia adelante con los vencimientos de deuda interna; es decir, negociar con todos sus tenedores para no pagarles el próximo año, sino más bien canjear esos recursos por nuevos títulos que se venzan más adelante.

Pero incluso aunque logre canejar el 100% de esos vencimientos y que se logren los acuerdos multilaterales y la colocación de eurobonos, al gobierno le estarían haciendo falta más de $2.500 millones en títulos de deuda interna que se vería obligado a colocar. FCS Análisis calcula ese faltante en $2.754 millones.

Luis Mesalles, analista de Ecoanálisis, coincidió con el cálculo al señalar que faltarían al menos $2.500 millones por cubrir con nueva deuda, lo cual inyecta mayor presión al gobierno.

Esto por cuanto tendrá que salir a buscar esos recursos en el mercado interno en momentos en que el país atraviesa una economía deprimida.

Datos del Ministerio de Hacienda señalan que los principales vencimientos del próximo año se concentrarán en noviembre, diciembre y marzo.

Ante consulta de CRHoy, la cartera señaló que el trabajo por negociar esos canjes ya comenzó.

“En lo que llevamos del año mediante los procedimientos de canjes de deuda se han logrado trasladar vencimientos del 2021 por un monto cercado a los ₡183 mil millones (incluyendo valores en colones y dólares), lo cual representa cerca del 0,5% del PIB y cerca de un 1% del total de la deuda. Para el II semestre de este año se continuará con las acciones de canje de deuda que se han venido realizando en lo que va del año”, indicó Hacienda.

En la operación que realice el gobierno para tratar de sufragar sus necesidades de financiamiento del próximo año, toda negociación con organismos externos representará menos presión por acudir a renegociaciones o emisiones en el mercado interno.

Según Hacienda aún no se tiene un monto total definido, aún y cuando el Banco Central señaló en su Programa Macroeconómico que se trataría de al menos un 3,8% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que incluye Eurobonos y el acuerdo con el FMI.

“Los créditos externos que podrían estarse negociando para el 2021 son el SBA con el FMI y esto podría habilitar la negociación de nuevas operaciones presupuestarias con el BID y el Banco Mundial. Aún no se tiene un monto definido para estas operaciones. Adicionalmente, como se adelantó en la comparecencia que hiciera el Ministro (Elian Villegas) en la Asamblea Legislativa, existe la posibilidad de iniciar un proceso con el objetivo de lograr la autorización para emitir nuevamente valores en el mercado internacional en el 2021″, agregó Hacienda.

¿Hay espacio para renegociar?

En un escenario de normalidad, las renegociaciones para canjear deuda interna no supondrían mayores contratiempos para el gobierno, pero en un ambiente de alta incertidumbre como el actual algunos analistas mantienen dudas sobre si el gobierno podrá cumplir la meta de canjear todos los vencimientos del próximo año.

En primer lugar es importante entender quién tiene en sus manos esos bonos.

Según los datos más recientes del Ministerio de Hacienda, con corte a mayo, la mayor parte de bonos están en las operadoras de pensiones, seguido de entidades del sector público no financiero, como la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).

También hay una buena parte en tenedores privados, bancos públicos, aseguradoras (especialmente el Instituto Nacional de Seguros (INS), entre otros.

Algunas de estas entidades tenedoras de bonos como la CCSS llevan gran peso sobre la espalda de la crisis sanitaria, ocasionando que aumente la necesidad de tener el dinero en la mano y no en bonos a futuro.

La alternativa, de acuerdo con Mesalles, es que en caso de que alguna entidad tenedora no quisiera renegociar que el gobierno las “obligue” de alguna manera, lo cual desde el punto de vista financiero y de análisis de riesgo, podría ser visto desde el extranjero como un “default técnico”.

Mientras se empieza a caminar en el proceso de negociación de canjes para el próximo año, el gobierno está a la espera de finalizar el periodo de “diálogo” que promulgó en materia económica para protagonizar las negociaciones con el FMI para un acuerdo, posiblemente el próximo mes.

De este acuerdo dependerán eventuales negociaciones con otras entidades financieras y de que exista un mejor ambiente para pedir permiso de realizar una nueva colcoación de eurobonos.