Fuente: CR Hoy

(CRHoy.com) Si bien este año el gobierno ha logrado respirar con mayor tranquilidad para conseguir dinero a través de bonos a un menor costo que en años anteriores y a plazos ligeramente más largos, la exposición al riesgo terminará siendo mayor para finales de este año y para el próximo 2022.

Una proyección realizada por la Contraloría General de la República con base en las metas de colocación que tiene establecidas el Ministerio de Hacienda, concluyó que el país seguirá dependiendo de un respirador artificial, no solo por las altas necesidades de financiamiento que existen para los próximos años, sino también por la misma composición de la deuda.

Si todo el cronograma se cumple, solo entre este 2021 y 2022 se recibirían ingresos por créditos superiores a los $3.600 millones. A esto habría que sumarle la eventual emisión de Eurobonos.

Si bien estos desembolsos pueden favorecer la situación de las finanzas públicas al incrementar la liquidez del gobierno, reducir el costo del financiamiento y bajar la presión sobre las tasas de interés, se trata de recursos que se contratan en moneda extranjera y a tasa variable, por lo que pueden aumentar la exposición al riesgo cambiario y al riesgo de tasa de interés, según indicó la Contraloría en su monitoreo ” Comportamiento esperado del endeudamiento del Gobierno”.

De concretarse el ingreso de estos recursos a diciembre 2021 se espera un aumento en el porcentaje de deuda en moneda extranjera de 1,1 puntos porcentuales con respecto a julio de este año. Esto conlleva a una mayor exposición al riesgo por el tipo de cambio ( justo en momentos en que el valor del dólar no cede), a deudas con tasas variables y al nivel de deuda pronta a vencer.

Para medir estos riesgos a nivel financiero existen algunos parámetros que miden el nivel de “salud” crediticia de un país. En el caso de la deuda en moneda extranjera lo deseable es que no supere el 35% del portafolio, pero con el plan de endeudamiento este nivel pasaría de un 40,5% en junio pasado a un 41,6% al cierre de diciembre.

La deuda compuesta a tasas variables lo ideal es que sea inferior al 20%. Ni este año ni a diciembre de 2022 se alcanza todavía este nivel, aunque la buena noticia es que la tendencia marca una constante reducción.

Sin embargo, el parámetro que mide el riesgo de financiamiento en el que se contabiliza la cantidad de deuda que vence en menos de un año volverá a su tendencia creciente al cierre de este año y hacia diciembre del 2022, debido a colocaciones realizadas en periodos anteriores.

“Puede concluirse que, de cumplirse con las expectativas que refleja el proyecto de presupuesto para el ejercicio económico del año 2022, la estructura estimada del portafolio para 2022 reflejará mayor exposición a los riesgos cambiario y de refinanciamiento y se ubicará por encima de los límites superiores (…) Sin embargo, debe tenerse presente que, si bien se espera un cambio en la composición de los pasivos del Gobierno en favor de la deuda externa, las obligaciones internas continúan siendo las de mayor peso relativo, por lo que los resultados que el Gobierno logre obtener en el mercado interno son relevantes no solo para el alcance de la composición estimada, sino para lograr reducir los riesgos de mercado que implican los recursos externos y las actuales desviaciones en relación con la estructura óptima”, indicó la Contraloría.

De acuerdo con el análisis, la colocación de títulos valores han permitido atender una importante parte de los gastos del presupuesto y para el 2022 se estima que esa fuente de financiamiento genere recursos para cubrir el 47,1% de los gastos.

Esta es una proporción que ha venido en constante aumento. Por ejemplo, para 2011 representaba un 40% y para el 2020 llegó al 46,6%.

Este comportamiento se acentuará este 2021, cuando la proporción alcance el 53%, debido al shock pandémico.

Para la Contraloría, en 2022 se espera que el ingreso de recursos externos favorezca el comportamiento de la deuda reduciendo su ritmo de crecimiento. Sin embargo, la relación deuda/PIB continúa una trayectoria aún lejos de su límite natural y la composición del portafolio reflejaría mayor exposición a riesgos de mercado.

“El camino a la estabilidad y sostenibilidad de la deuda requiere tiempo, así como concretar la implementación de medidas en el ámbito de ingresos y gastos que permitan la generación constante de superávits, situación a la que también puede contribuir la asignación y uso eficiente del endeudamiento público”, señaló la entidad.