El Gobierno recurrió a una nueva estrategia para apurar el trámite del plan fiscal: dejar en blanco la agenda del plenario legislativo.

El Ministerio de la Presidencia retiró ayer, por segundo día consecutivo, todos los proyectos de ley que estaban pendientes de discusión en el Congreso.

Con ello, Zapote logra otorgarle dos horas más de trabajo diario a la comisión especial que estudia la reforma tributaria, la cual debe discutir 5.500 mociones presentadas en contra de la iniciativa y un número similar de mociones de apelación cuando son rechazadas.

Al limpiar la agenda, el plenario debe suspender su trabajo a las 4 p. m. (empieza a las 3 p. m.) y las reglas de la comisión establecen que, en las tardes, esta debe empezar a sesionar cinco minutos después de que termine aquel.

Con ello, el Gobierno se asegura de que la comisión de plan fiscal discuta mociones de 9:30 a. m. a 12 m. y de 4:05 p. m. a 11 p. m.

La Asamblea Legislativa está actualmente en el período de sesiones extraordinarias, en el cual el Poder Ejecutivo se encarga de dirigir la agenda. Este período se extiende de diciembre a abril.

Carlos Ricardo Benavides, ministro de la Presidencia, confirmó anoche que la estrategia pretende sacar el plan fiscal de la comisión lo antes posible, a fin de poder enviarlo al plenario.

Benavides alegó que los opositores de la reforma presentaron más de 10.000 mociones en contra de un proyecto de 80 artículos, por lo que es necesario apurar el paso. Agregó que, cada día, evaluarán si es necesario mantener en blanco la agenda legislativa.

Ayer en la tarde, los diputados de la comisión habían analizado más de 3.200 mociones.

Opositores furiosos. Diputados opositores al plan criticaron la decisión del Gobierno.

Luis Fishman, jefe de fracción del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), alegó que el Congreso no se puede paralizar para que la comisión fiscal se gane dos horas diarias sin que esta tenga un plazo definitivo para ver mociones.

Según Fishman, se debe avanzar en la discusión de la reforma a ley de tránsito, la regulación de los casinos, los impuestos a las sociedades anónimas y el convenio antitabaco.

“Eso no es una visión de Estado. Es inaceptable; por eso la gente se queja de la Asamblea Legislativa no saca las cosas”, manifestó el socialcristiano.

También Juan Carlos Mendoza, presidente del Congreso, enfiló sus palabras contra la decisión de Zapote: “Lastimosamente, el Poder Ejecutivo no quiere que se trabaje; eso es lo que vemos, no nos lo están permitiendo”.

Mendoza coincidió en que no se pueden dejar de lado las discusiones de proyectos como las reformas de Tránsito y consumo de tabaco.

Sin embargo, el Ministerio de la Presidencia no está dispuesta a ceder. Benavides dijo que, incluso, están listos para trabajar del 26 de diciembre en adelante.

El funcionario declaró que cuando el proyecto regrese al plenario los opositores podrán presentar mociones de reiteración no solo sobre las 5.500 objeciones que se discuten ahora, sino también sobre las que se vieron en la primera etapa de trabajo, con lo que el número podría llegar a 9.000.

Por Esteban Oviedo

Periódico La Nación