Fuente: La Nación

El Gobierno obtuvo en setiembre un superávit primario (ingresos menos gastos excluyendo intereses) de ¢73.032 millones, equivalente a 0,19% del producto interno bruto (PIB), informó el Ministerio de Hacienda, en un comunicado.

Este es el segundo superávit más alto del año. El anterior había sido en marzo cuando se pagó un periodo fiscal especial de 15 meses. El ministro de Hacienda, Elian Villegas, dijo este superávit es mayor al que habían estimado.

El superávit primario es importante porque significa que los recursos de los impuestos, especialmente, alcanzan para pagar los gastos del Gobierno y una parte de los intereses. Este indicador es importante para reducir el endeudamiento público, junto con la tasa de interés sobre la deuda y el crecimiento de la producción.

¿Qué permitió ese resultado en setiembre? Un importante aumento en la recaudación de impuestos y una caída en el gasto. En setiembre los ingresos tributarios aumentaron 22%. La recaudación del impuesto sobre la renta creció 16,5% y el de valor agregado 24% respecto al mismo mes del año anterior.

Estos resultados, según el Ministro, son producto de la recuperación que muestra la economía.

“Es la visualización de un fenómeno económico que se está presentado en este momento y que es la reactivación de la economía, tal y como señaló el mismo FMI, la economía se está reactivando a una tasa superior a la prevista inicialmente”, dijo Villegas.

Según informó el Banco Central, el crecimiento medio de enero a agosto del 2021 en comparación con el del mismo periodo del 2020 se ubicó en 6,4%. El Fondo Monetario Internacional aumentó su previsión de crecimiento de 2,6% a 4,7% para el 2021. El Banco Central anunciará este final de mes nuevas proyecciones.

Por el lado del gasto, el total cayó 6,9% en setiembre del 2021, respecto al mismo mes del año anterior; y el gasto sin intereses, 5,5%. Los gastos del 2021 incluyen los órganos desconcentrados.

Con este resultado el superávit primario acumulado a setiembre del 2021 fue de 0,26% del PIB (¢98.964 millones).

“El logro de un superávit primario en setiembre de 2021, nos señala que el ajuste fiscal se encuentra en la senda correcta y es muestra clara del compromiso del Poder Ejecutivo con la sostenibilidad fiscal. Tal compromiso, debe ser complementado con la aprobación de las iniciativas que se encuentran en discusión en la Asamblea Legislativa, de forma que se consolide el ajuste fiscal acordado con el Fondo Monetario Internacional, el cual busca que los superávits sean permanentes y que la deuda se vuelva cada vez más sostenible”, manifestó Villegas.

Si se considera el pago de intereses, en el mes de setiembre hay un déficit financiero equivalente a 0,43% del PIB y el déficit financiero acumulado en los primeros nueve meses del año de 3,89% del PIB.

A pesar de los resultados positivos, la deuda del Gobierno a setiembre del 2021 ascendió a ¢27.213.743 millones (71,27% del PIB), por encima del 60% del PIB recomendado.

Superávit insuficiente

El economista y exministro de Hacienda, Thelmo Vargas, explicó que el resultado primario es importante, porque si es déficit, él contribuye a elevar el endeudamiento del Gobierno, que es la relación de la deuda respecto a la producción, pero si es superávit, ayuda a bajarla.

No obstante, añadió, para controlar el endeudaimiento también hay que considerar la diferencia entre la tasa de interés que opera sobre la deuda del gobierno (que actualmente ronda el 7% anual) y la tasa de crecimiento real de la economía, que en un año típico anda por un 3,5%.

“En esas condiciones, y dado que el endeudamiento está alrededor del 72% del PIB, el estabilizarlo exige producir un superávit primario superior al 2,5% de PIB, lo cual no es el caso actualmente, pues este año podría estar en 0,35% del PIB”, explicó Vargas.

Pero, además, el Gobierno anunció que tenía la meta de bajar su endeudamiento al 50% del PIB para el año 2035, y eso requiere operar año con año con un superávit de casi dos puntos adicionales, lo que exigiría a futuro producir un superávit primario sostenido de casi el 4% del PIB.

Para Vargas, la carga de intereses −de casi un 5,50% del PIB− es demasiado alta y se come una tercera parte de los ingresos tributrarios. La inversión en capital físico es mísera, pues anualmente no llega al 1,5% del PIB y sin buena obra pública difícilmente puede la economía crecer a su potencial.

“En suma, el esfuerzo por equilibrar las finanzas públicas va en el sentido adecuado, pero es muy insuficiente todavía. Y eso sin considerar que los problemas financieros del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) constituyen un pasivo contingente del Gobierno Central”, dijo Vargas.

El economista y exviceministro de Hacienda, Rodrigo Bolaños, insiste en que la mejora fiscal es una oportunidad para el país que hay que aprovechar.

Comentó que para él, una manera de aprovecharla es empezar a entrarle al problema de las finanzas de la Caja Costarricense de Seguro Social y poder ir bajando las cargas sociales para apoyar el empleo.