Fuente: Semanario Universidad

Las cinco emisiones de títulos valores de Costa Rica en el exterior, conocidas como eurobonos y que alcanzaron los $5.500 millones, generaron ahorros anuales estimados por el Ministerio de Hacienda en $42,1 millones, al comparar el beneficio de una menor tasa en la colocación internacional, con el costo de la búsqueda de ese financiamiento en el mercado local.

Esta fue la respuesta ante la consulta de UNIVERSIDAD sobre el costo que habría tenido para el Gobierno buscar ese financiamiento en el mercado local.

Las cinco emisiones se realizaron en las administraciones de los presidentes; Laura Chinchilla, quien realizó tres de ellas, una en noviembre de 2012 por $1.000 millones, otra en abril del 2.013 por $1.000 millones y la última en abril del 2.014 por $1.000 millones, posteriormente, el gobierno de Luis Guillermo Solís concretó una emisión en marzo de 2015 por $1.000 millones, y la administración de Carlos Alvarado logró el aval para una última emisión de $1.500 millones.

Durante estos procesos, la tasa de interés que empezaron a pagar inició en 4,25% en la primera emisión y alcanzó el 7,16% en la última, mientras los plazos de vencimiento empezaron en 10 años, para alcanzar los 30 años. Es decir, fue aumentando tanto el interés como el plazo. (Ver recuadro).

Precisamente, durante el gobierno del presidente Rodrigo Chaves se presentarán los primeros vencimientos por las emisiones realizadas de eurobonos. Para enero de 2023 se vence el primer monto de $1.000 millones, y para abril de 2025 se sumarán otros $500 millones.

Luego vendrá un respiro hasta febrero de 2031, cuando se dará el siguiente vencimiento, esta vez por $1.200 millones.

En este contexto, la solicitud del Gobierno para que la Asamblea Legislativa agilice la aprobación de una nueva emisión por $6.000 millones tiene un doble trasfondo. “Yo creo que el Ministerio de Hacienda está planificando en dos sentidos: por un lado, hay que estar preparados para el vencimiento de los primeros eurobonos, que en caso contrario ejercerán mucha presión sobre el tipo de cambio y, por otra parte, colocar un poco más para las posibilidades de financiamiento”, comentó el exviceministro de Hacienda Fernando Rodríguez.

Valorando los eurobonos

La justificación para la emisión de los eurobonos, desde la primera emisión, se enfocó en la posibilidad de un financiamiento más barato para el Gobierno. Se argumentó que buscarlo en el exterior permitía la posibilidad de obtenerlo con menores tasas de interés, y a la vez, ejercer menos presión en el mercado local.

La estimación de Hacienda apunta a que los eurobonos no solo permitieron obtener ese financiamiento, sino mejorar el perfil de vencimientos del portafolio de la deuda y generar ahorros anuales por cerca de $42,1 millones, aunque advierten que fue limitando ese cálculo al beneficio de una tasa menor en la colocación internacional, comparado con una emisión en el mercado local.

“Sin embargo, las emisiones no solo se deben evaluar por la reducción del costo del financiamiento, sino también por el impacto indirecto sobre el mercado local y el aporte al crecimiento por una mayor disponibilidad de crédito para el sector privado”, indica la información remitida por el Departamento de Crédito Público de Hacienda. En ese sentido, indicaron que, durante las colocaciones en los mercados internacionales, se registraron reducciones generalizadas en las tasas locales de captación del Ministerio de Hacienda de hasta 400 pb, debido a una menor presión de financiamiento para el mercado local. (ver gráfico).

Consultados sobre estos datos, tanto Rodríguez como el economista Daniel Vartanian consideraron que, aunque el resultado podría parecer poco ante la magnitud de los recursos, se debían valorar otros aspectos.

“Todo ahorro sigue siendo un ahorro, pero esto también se debe analizar a la luz del tipo de cambio, que es un factor inestimable al principio del proceso. Además, se debe tener en cuenta que generan otra ventaja, con los volúmenes de deuda que tiene Costa Rica, tratar de sacar parte al exterior reduce la presión interna; sirve de válvula de escape parcial”, comentó Rodríguez.

Por su parte, Vartanian también consideró que lograr un ahorro siempre es un aspecto importante, pero señaló que el tipo de cambio puede representar un riesgo más grave en este panorama. “$42 millones no son poca cosa, pero si el dólar pasa de 690 a 800, por ejemplo, se puede perder toda esa ganancia”, dijo.

Vartanian también recordó que este tipo de financiamiento se adquiere en dólares, por lo que se debe cancelar en esa divisa. “Ahora se habla de que parte de la necesidad de esta nueva autorización es para cubrir parte de la deuda anterior, es como pagar deuda con deuda, algo que se recomienda a la gente no hacer. Me parece que se debería pensar en buscar alternativas”, manifestó el economista, quien se declaró partidario de pensar en estrategias como una compra de deuda realizada por bancos públicos, o la reorientación del ahorro nacional.

Visibilizar el negocio

Otro elemento que se debe considerar en el debate de los eurobonos es el negocio que está asociado a estas emisiones. Vartanian recalcó que es una dimensión que se debe evaluar. “Estas transacciones generan comisiones que son de una magnitud considerable, es algo que se debería analizar”, dijo.

A nivel internacional, las emisiones deben ser colocadas por bancos con el soporte para este tipo de procesos. Las cinco emisiones de Costa Rica, de 2012 a 2019, generaron comisiones por $2.820.000. De ellas, la mayor correspondió a la primera emisión, a Citigroup & Deutsche Banck en 2012, con $780.000, y la menor a la tercera, a Deutsche Bank Securities Inc & Merrill Lynch, en 2014, en la que se cancelaron $340 mil, según los datos remitidos por la Dirección de Crédito Público. (ver recuadro).

En cuanto a la distribución por tipo de inversionista, todas se han concentrado en inversionistas de largo plazo, que incluyen a los administradores de portafolios, en un rango que va del 70% en la colocación de 2013 de 30 años, a un 84%, en la emisión de 2019 a 25 años.

Le siguen los bancos, que representaron desde un 2% en la emisión de 2014 a un 7% en la de 2015. En una tercera posición aparecen las empresas de seguros que, aunque no participaron en la emisión de 2015, oscilaron de un 3% en 2019 a un 7% en la de 2014. Y, posteriormente, se reportan los fondos de pensiones, que adquirieron un 1% de las emisiones de 2019 y 2015, a un 5% en las colocaciones de 2012.