Fuente: La Nación

El proyecto de reforma al impuesto a las casas de lujo golpearía con fuerza a los dueños de viviendas con construcciones valoradas en más de ¢108 millones.

El tributo implicaría un alto pago para un grupo de propietarios que hoy está exento, así como para quienes ya pagan este gravamen.

Personas que están exentas pasarían a desembolsar al menos ¢750.000 anuales, por ejemplo.

Actualmente, deben pagar el impuesto los propietarios de casas cuya construcción supere los ¢133 millones.

Si la edificación supera ese umbral, se suma también el valor del terreno. Entonces, el gravamen anual se cobra sobre el monto total con una tasa progresiva, que va del 0,25% al 0,55%.

El proyecto del Gobierno plantea importantes cambios en la forma de cobrar. El primero es que el impuesto se cobrará a las casas que superen los ¢150 millones, pero tomando en cuenta el terreno y la construcción a la vez.

Esta fórmula tiende a aumentar la cantidad de casas sometidas al tributo.

Además, la tasa sería de un 0,5% fija sobre el valor de la vivienda, lo que aumentará el porcentaje de pago para las viviendas ubicadas en los rangos más bajos.

Por ejemplo, hoy una construcción de ¢110 millones está exenta porque no excede los ¢133 millones.

Si la reforma es aprobada, el panorama cambiará para el dueño de esta casa, pues también debe tomarse en cuenta el terreno. Si el lote alcanza los ¢40 millones, entonces el valor total suma ¢150 millones y la propiedad entra en el grupo de casas de lujo.

Le corresponderá cancelar un impuesto anual de ¢751.000, equivalente a un 0,5% del valor total de ¢150 millones.

Otro ejemplo es el siguiente. Un propietario que hoy paga ¢475.000 de impuesto pasaría a desembolsar ¢950.000.

Este es el caso del dueño de una vivienda cuya construcción está valorada en ¢133 millones y el terreno en ¢50 millones, para un total de ¢183 millones.

Paradoja con exoneración

El ministro de Hacienda, Elian Villegas, les planteó a los diputados una exoneración, la cual consiste en eximir del impuesto a aquellas casas con un valor total entre ¢150 millones y ¢210 millones, si el precio del lote supera el 40% del valor de la construcción.

Con esa regla, tendría que tributar ¢751.000 el dueño de una edificación de ¢108 millones con un lote de ¢42 millones (para valor total de ¢150 millones), pues el lote equivale al 39% del valor de la obra.

Paradójicamente, pasaría de pagar ¢525.000 a quedar libre de impuesto el propietario de un inmueble valorado en ¢210 millones, si la construcción vale ¢148 millones y el terreno ¢62 millones. Sería exonerada porque el lote vale un 42% del precio de la edificación.

Otra propiedad con un valor total de ¢160 millones pagaría unos ¢800.000 si el terreno vale ¢42 millones, un 35% de los ¢118 millones de construcción.

El ministro de Hacienda argumentó que, en otro caso, una casa de ¢106 millones no pagaría si el lote vale ¢44 millones, pues el terreno supera el 40% del valor de la obra.

Carlos Vargas, director de Tributación, agregó que no es tan usual que el valor de los terrenos sean inferiores al 40% del precio de construcción.

“Veamos una casa de ¢110 millones con un valor de terreno relativamente bajo con relación con el valor de la construcción. Es un supuesto hipotético que se está planteando. Habrá que ver si existe una casa con ese valor de construcción que cueste esos montos, porque usualmente hay una relación proporcional entre el terreno y la construcción”, dijo Vargas.

¿Cuál es esa proporción, según la experiencia de Hacienda?, se le preguntó al director.

“El valor puede andar entre el 40% y 50%. Por eso es que estamos proponiendo una exoneración. Esto permite excluir la posibilidad de que casas con un valor relativamente modesto. Evidentemente una casa de ¢90 millones no es una casa modesta”, aseveró el director.

Cambio de tasa

El director de Tributación también defendió el cambio de tasa.

“Uno puede pensar en escalas progresivas cuando está en un segmento muy amplio, donde usted lo que trata es de buscar un nivel similar en el carga tributaria que deben aportar dentro de todo ese amplio grupo de población. Pero estamos hablando de un grupo muy reducido, el 2% de mayor ingreso del país”, justificó el alto funcionario.

Con la ley vigente, los inmuebles valorados entre ¢133 millones y los ¢334 millones pagan un 0,25%.

Para las casas de más de ¢334 millones, el impuesto aumenta, sobre el exceso, en forma proporcional con tarifas del 0,30%, 0,35%, 0,40%, 0,45%, 0,50% y hasta un 55%, según la norma vigente.

Con la reforma, la tarifa sería siempre de un 0,5% sobre el valor total, con lo que un inmueble de ¢220 millones pasaría de pagar ¢550.000 a ¢1.100.000.

Esta iniciativa forma parte de la agenda de ajuste fiscal negociada por el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con ella el Gobierno, antes de valorar excepciones, planteó recaudar unos ¢61.200 millones anuales, en vez de los cerca de ¢5.000 millones actuales.

La otra exoneración planteada por Hacienda es para los propietarios que hayan recibido los inmuebles en herencia antes del 1.° de marzo del 2021.