Fuente: La República

Las reacciones adversas a la propuesta al Fondo Monetario Internacional (FMI) son más notorias en las semanas recientes, siendo enfocadas primordialmente en el apartado de ingresos, como la renta global.

Ese proyecto tuvo que sufrir modificaciones en su texto ante señalamientos de que, por ejemplo, se convertía en renta mundial; sin embargo, eso no hace que las críticas cesen, puesto que la base imponible pasaría de de ¢842 mil a ¢683 mil.

Sobre esto, Elián Villegas, ministro de Hacienda, admitió a CRHoy.com el lunes anterior que cuando de tributos se trata, no habrá una satisfacción de quienes deban pagarlos.

“Sé que los impuestos a nadie le gustan, es materia odiosa, pero precisamente por eso hay que utilizar el poder tributario del Estado para cobrarlos, sino lo que haríamos es pedir una contribución solidaria, pero eso no ocurre así en la realidad”, dijo Villegas.

Defiende de que se trata de un impuesto progresivo, es decir, pagará más el que más tiene, e incluso, cabe recordar que calcularon en su momento que el 70% de asalariados no estaría sujeto a dicho impuesto.

Las dudas en torno a las medidas de ingresos son consistentes, puesto que ejemplos son muchos.

El mismo ministro en días previos demostró molestia ante las quejas de las entidades públicas de pagar un 30% sobre sus utilidades, que él asegurara que la ley de empleo público debe incluir a las universidades desató molestia de estas que defienden su autonomía, el elevar al 15% la tasa sobre las rentas de capital tiene reacción adversa de cooperativas e incrementar el impuesto a las remesas no cayó bien en empresarios, por mencionar algunos casos.

“Si usted se concentra en cualquier medida, le va a encontrar situaciones que puede explotar negativamente, pero es la realidad de los impuestos”, agregó Villegas.