Fuente: La República

Promover el uso de tecnologías amigables con el ambiente y de paso ayudar a Costa Rica a lograr su meta de carbono neutralidad para el 2050, serían algunos de los objetivos al extender por diez años los incentivos fiscales para los autos eléctricos.

Se trata de una reforma a la ley del 2018 y que se aplicaría de manera escalonada para el pago del IVA, selectivo de consumo, impuestos aduanales y de la propiedad, entre otros.

La idea es que conforme vayan pasando los años, los dueños de estos vehículos paguen de manera progresiva los tributos, hasta alcanzar el porcentaje actual.

Una nueva generación de incentivos fiscales se justifica porque la Ley de Incentivos y promoción para el transporte eléctrico que se aprobó en 2018, estableció un período de cinco años para brindar beneficios, por lo que en principio para el 2023 ya no habría incentivos fiscales para traer este tipo de autos, los cuales, suelen ser más onerosos que sus homólogos de combustión.

Silvia Rojas, directora ejecutiva de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (Asomove), señala que la reforma es vital para apoyar este cambio a la movilidad sostenible, que es parte de los ejes del Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica.

“Nosotros sí hemos podido ver que cada año va creciendo la flota vehicular eléctrica, desde que entró en vigencia la Ley 9.518, ya que se ha triplicado la cantidad de vehículos amigables con el ambiente en Costa Rica”, dijo Rojas.

Como parte de la reforma, los vehículos ya no estarían exonerados totalmente del IVA, sino que a partir del 2023 tendrían que pagar un porcentaje mínimo del IVA y otros tributos, que iría subiendo hasta alcanzar el 100%.

En el caso del IVA, se terminaría pagando por completo en 2034.

En relación con el impuesto de la propiedad, se pagaría un 20% anual, hasta completar el 100% en 2027.

“La reforma plantea una generalidad, todos los vehículos eléctricos en el primer año un 100% de exoneración, en el segundo un 20% de exoneración, todos en el tercer año un 60%. Por ejemplo, si lo compré en el 2024, ya no voy a tener un 100% de exoneración, porque estaría en el tercer año y todos deberían pagar el 60%”, explicó la directora de Asomove.

En el caso del impuesto aduanero, el esquema de exoneración gradual cambiaría (25%) cada tres años comenzando en 2022 y para el 2034 se pagaría en su totalidad. Mientras que el de selectivo de consumo, quedaría exento por tres años y a partir del 2025 e empezará a crecer de manera escalonada hasta llegar a la tasa ordinaria del 30% en 2034.

“Definitivamente el tema de los incentivos económicos es necesario para seguir haciendo que la flota nacional crezca, las personas todavía necesitan ese incentivo. Creemos que la forma responsable de hacerlo es como se hizo anteriormente, definiendo un plazo, y como actualmente la reforma lo plantea, con un escalonamiento, para que eventualmente las personas no tengan exoneración a la tecnología eléctrica, pero cuando sea el momento, que valga lo mismo que un vehículo de combustión comparado a uno eléctrico”, añadió Rojas.

Asimismo, señaló que los beneficios trascienden más allá de lo económico, como el tema ambiental, debido a la emergencia que enfrenta el planeta por los efectos negativos causados por el cambio climático, por lo cual los países deben tomar las medidas necesarias para reducir sus emisiones.

Según datos del Ministerio de Ambiente y Energía, la flota vehicular del país pasó de 233 (vehículos, motos y de equipo especial como montacargas o carros del golf) en 2010 a un total de 4.238 para el 2021, según el último corte realizado durante setiembre. De ese total del presente año, 2.233 corresponden a vehículos, 733 a motos y 1.212 a los de equipo especial.