Fuente: BS Noticias

Un nuevo ensayo publicado hoy en la revista científica Nature hace un llamado para que más países tropicales implementen un impuesto al carbono o un impuesto a los combustibles fósiles, cuyos ingresos podrían generar más de $ 1.8 mil millones anuales para proteger los bosques y desacelerar el cambio climático en 13 naciones.

El ensayo examina modelos exitosos de impuestos al carbono en Costa Rica y Colombia, y argumenta que, de adoptarse políticas similares en países con grandes bosques, podrían abordar la falta de financiamiento global actual para soluciones climáticas naturales definidas como la conservación, restauración y mejor manejo de terrenos.

El ensayo está escrito por Edward Barber, profesor distinguido de economía de la Universidad de Colorado; Ricardo Lozano, Ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Colombia; Carlos Manuel Rodríguez, Ministro de Medio Ambiente y Energía, Costa Rica; y Sebastian Troëng, vicepresidente ejecutivo de Conservation International.

Señalan que la deforestación tropical es una de las principales causas de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Alrededor del 23 por ciento de estos son causados por la acción humana, sin embargo, solo el tres por ciento de los fondos de mitigación climática respaldan los esfuerzos para contrarrestar la degradación de las tierras. Si estas tendencias continúan, para el 2050 el mundo podría perder un área adicional de bosque tropical, son su consecuente almacenamiento de carbono, igual al tamaño de la India.

«Si queremos abordar con éxito los riesgos ambientales más severos que enfrentan las economías y comunidades de todo el mundo, ahora es el momento de unirnos y duplicar las estrategias climáticas económicamente inteligentes basadas en la naturaleza», dijo Troëng.

Costa Rica y Colombia se destacan como dos países que utilizan efectivamente los ingresos por impuestos al carbono para apoyar a la naturaleza. Desde 1997, Costa Rica ha establecido un impuesto de 3.5 por ciento que ahora genera $ 26.5 millones anuales. Más recientemente, en el 2016, Colombia recaudó un impuesto al carbono que generó ingresos de $148 millones y $91 millones en el 2017 y el 2018, respectivamente.

Ambos países han dirigido los fondos a programas que apoyan los esfuerzos de conservación del agua, la tierra y la biodiversidad y que al mismo tiempo apoyan los medios de vida sociales y económicos de las comunidades locales, incluyendo el apoyo al proceso de paz en Colombia.

El ensayo incluye dos escenarios hipotéticos de impuestos al carbono que ilustran cómo los países tropicales podrían implementar y beneficiarse de un impuesto al carbono, el más ambicioso de los cuales tiene el potencial de generar cientos de dólares para contrarrestar la pérdida de bosques por hectárea de cobertura terrestre.

Colectivamente, los autores del ensayo «hacen un llamado a los gobiernos, los bancos de desarrollo, los inversores financieros y las ONG para que apoyen a los países que necesitan ayuda financiera y técnica para implementar esta política, y para garantizar que el dinero recaudado se gaste de manera eficiente y efectiva».