Fuente: El Economista.

Pese a tener niveles de deuda más bajos como porcentaje del PIB en América Latina respecto de la que gestionan los países de la OCDE, el mercado exige primas más altas a los gobiernos de la región, revela un análisis conjunto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Interamericano de Desarrollo.

En América Latina, la deuda promedio equivale a 41% del PIB y los gastos destinados al pago de intereses corresponden a 7% del Producto. Mientras, en los países OCDE, la deuda promedia 79% del Producto y sus gobiernos dirigen 5.9% del PIB a los réditos.

El caso para México es de una deuda del sector público equivalente a 35% del PIB, según datos oficiales al cierre del 2013 y amortizaciones en línea con las que pagan los países OCDE.

“Los mercados siguen percibiendo a los países de América Latina y el Caribe como riesgosos y cobran una prima más alta para prestarles”, explican expertos de ambos organismos.

Al interior del primer estudio, titulado “Panorama de las administraciones públicas: América Latina y el Caribe 2014”, enfatizan que la estructura tributaria es percibida como una fuente de riesgo que expone a las finanzas públicas a choques externos y fluctuaciones de los precios de las materias primas.

“Numerosos países de América Latina y el Caribe siguen retrasados en materia de innovaciones de la gestión fiscal y en las políticas fiscales anticíclicas ante la presencia de la volatilidad de los precios de las materias primas (...); incluso en los pocos países avanzados de la región como Chile, Colombia, México y Perú, (...) crear una política fiscal anticíclica sigue siendo una cuestión esquiva”, se lee.

AVANZAN, PERO…

En el documento, presentado durante la Segunda Conferencia Internacional sobre Estadísticas de Gobernanza, Seguridad y Justicia, en la ciudad de México, destacan que hubo un importante e innovador avance en la gestión fiscal regional tras la bonanza de los últimos 10 años.

Pero evidencian que persisten serias debilidades como los gastos de gobierno que suelen rebasar a sus propios ingresos; la dependencia del sistema tributario sobre bienes y servicios; la informalidad; los bajos niveles de inversión pública; la desigual estructura de remuneraciones sobre compensación de los empleados públicos y la propensión a recargar los ingresos sobre una sola fuente de recursos naturales.

Datos del documento reportan que la dependencia de los impuestos sobre bienes y servicios representa más de 50% del PIB de los ingresos latinoamericanos contra los países de la OCDE que como promedio sólo obtienen una tercera parte de sus ingresos tributarios.