Fuente: infobae

La caída de las exportaciones a Brasil y la fuerte suba de precios por los nuevos impuestos provocaron una fuerte desaceleración en la industria automotriz. Sólo por tomar un ejemplo, este lunes se conoció que una de las empresas más importantes del sector tiene 15.000 vehículos sin vender. Pero nada de eso parece que vaya a provocar un cambio en las políticas del Gobierno, según sugirió Jorge Capitanich.

Esta mañana, en su habitual conferencia de prensa, el jefe de Gabinete fue consultado acerca de la posibilidad de modificar el impuesto a los vehículos suntuarios votado a fines de 2013 o de autorizar aumentos por la inflación que impacta en la cadena de costos no sólo de los autos, sino de las industrias en general. Todas esas posibilidades fueron rechazadas por el funcionario.

Capitanich señaló que la nueva tasa “solamente afecta al 4,1% de la producción”, por lo que “no tiene un impacto en el precio del bien producido localmente”. Luego, aclaró que la posibilidad de autorizar incrementos “no forma parte de la agenda del Poder Ejecutivo”. “Más que ajuste por inflación, lo que debemos priorizar es la sustentabilidad de la política macroeconómica”, indicó.

Si bien reconoció que hay una baja significativa en las ventas de la industria automotriz, el chaqueño optó por desdramatizar la situación al señalar que el Gobierno está “en el mínimo nivel de apoyo a las empresas desde 2009”.

La solución propuesta por el oficialismo para escapar a la crisis difirió mucho de los reclamos elevados en los últimos días por los empresarios: “El 86% del volumen exportable automotriz está dirigido a la República Federativa de Brasil. Hay un trabajo conjunto para la renovación del acuerdo automotriz que vence el 30 de junio con estímulos e incentivos asociados a un trabajo en común”.

“Nuestra agenda tiene que ver con acciones conjuntas con Brasil, la revitalización próxima del mercado externo brasilero, las misiones comerciales que se han realizado con México”, concluyó Capitanich al respecto.