Fuente: El Deber

Bolivia está obligada a controlar más el tabaco. Por eso visitó el país una misión internacional integrada por siete funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se reunieron con la ministra de Salud, Ariana Campero, y con varios funcionarios de Gobierno. Las reuniones terminaron el jueves.

El principal objetivo fue atacar la ‘epidemia de tabaco’, que es más adictivo que la heroína, a través de una iniciativa en la que participan varios países, llamada Convenio Marco para el Control de Tabaco (CMCT).
Gracias a esa iniciativa, países como Chile, Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador aumentaron la carga tributaria sobre el tabaco en sus territorios.

Dinero que se hace humo

Según Rosa Sandoval, asesora de Control de Tabaco de la OPS/OMS, el tabaquismo le cuesta mucho dinero a los sistemas de salud. El tratamiento de los diferentes tipos de cáncer y las enfermedades cardiovasculares asociadas al hábito de fumar cuestan cada año, en Bolivia, $us 264 millones. Eso equivale al 0,77% del Producto Interno Bruto de nuestro país.

Para cambiar esta realidad, causada por las 7.000 sustancias químicas del cigarrillo, 70 de ellas cancerígenas, los países suelen aumentar la carga impositiva al tabaco. Ecuador, por ejemplo, cobraba alrededor de un 50% en impuestos, y actualmente la carga tributaria llega al 70%.

Colombia está evaluando un aumento en impuestos para los siguientes meses y Brasil ya lo hizo hace algunos años. Perú ya subió sus impuestos en abril.

El país que mejor está aplicando esta medida, dice Sandoval, es Chile, que tiene una carga tributaria de 80%. La OPS considera que un 75% es ya una buena práctica. La carga tributaria para los fumadores bolivianos es del 40%.

Los temores

Antes de tomar la decisión de aumentar los impuestos, el Ministerio de Economía y Hacienda pidió a los expertos de la OPS realizar estudios sobre las consecuencias de este incremento sobre el contrabando y la recaudación fiscal.
“Sabemos por experiencia en otros países que el resultado será positivo. Si el aumento hace que el precio suba un 10%, el consumo baja un 5%”, dice Sandoval, convencida de que aumentar el tributo no estimula el contrabando