Fuente: El País

Bruselas contra Irlanda y Apple. E Irlanda y Apple contra Bruselas. La Comisión Europea ha desvelado hoy suculentos detalles del caso Apple, la multinacional estadounidense que paga impuestos del 0,005% en Irlanda. Bruselas obligó a Irlanda a recuperar 13.000 millones de euros en impuestos impagados hace unos meses. Esa cifra está en el alero, pero Bruselas, en un largo texto de 130 páginas, insiste en que solo ha aplicado las reglas de ayudas de Estado—que están ahí desde hace décadas—, subraya que Irlanda dio un trato de favor a Apple del que no disfrutan otras empresas e incluso indica que los socios europeos pueden reclamar los impuestos impagados. Italia ya lo ha hecho.

Con los documentos publicados por al Comisión en la mano, ya es posible saber cuánto dejó de pagar Apple a cada país entre 2003 y 2013, según las fuentes consultadas en Bruselas. Sin embargo, la Hacienda española contesta con evasivas a la petición de información de este diario. El ministro Luis de Guindos lideró en el Ecofin de septiembre a un grupo de países que pretenden estimar cuánto han dejado de ingresar por el apaño entre Apple e Irlanda. Italia, que formaba parte de ese grupo, ha dado un paso al frente. España, junto a Austria y otros socios, no ha ido aún más allá de las meras declaraciones.

La reacción de Irlanda y Apple ha sido furibunda. El Gobierno irlandés ha lanzado un duro comunicado en el que asegura que la Comisión Europea se ha excedido al entrar en un asunto relativo a la soberanía fiscal, competencia exclusiva de los Estados miembros. Dublín acusa a Bruselas de organizar una suerte de ataque político contra su sistema fiscal, basado en un impuesto de sociedades del 12,5% (la mitad que en España) y con acuerdos que rebajan la fiscalidad de algunas grandes empresas y que han llevado a las ONG y a varios países a considerar a la isla una suerte de limbo fiscal, como ocurre con Luxemburgo y Holanda. Irlanda no acepta el análisis de la Comisión y ha acudido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Y, en un tono inusual, critica a Bruselas por no actuar con imparcialidad y de no actuar con la diligencia debida. Apple, en lo que parece un cotraataque orquestado con Irlanda, ha anunciado también que se defenderá en los tribunales y que la Comisión Europea ha elegido la fórmula para maximizar la multa. La alta dirección de la multinacional y el Gobierno irlandés han reaccionado prácticamente al unísono contra Bruselas, en un caso de alto voltaje político, a la espera de la llegada del presidente Donald Trump (y su “América es lo primero”) a la Casa Blanca.

La defensa de Dublín y Apple está ahí, pero los ataques de Bruselas son demoledores. Según los documentos en manos de la Comisión, la multinacional estadounidense obtuvo un tratamiento fiscal altamente favorable y exclusivo, prácticamente sin mediar solicitud previa y contraviniendo la legislación europea de ayudas de Estado. Bruselas considera que dos de los acuerdos de Apple con Irlanda (que datan de 1991 y 2007) permitían a la multinacional estadounidense cotizar en Europa a tipos impositivos cercanos a cero, trasladando sus beneficios continentales a las filiales irlandesas en una decisión “que no se correspondía con la realidad económica”.

Apple ha puesto a trabajar a su ejército de abogados y afirma que si se aplican los criterios de Bruselas debería pagar hasta un 40% impuestos sobre sus beneficios, “una cifra sin precedentes”. La nota, sin embargo, pasa de largo por el hecho de que el tipo efectivo pagado en algunos ejercicios, inferior al 0,1%, tampoco resiste las comparaciones.

El caso traerá cola. Washington, todavía con Barack Obama en la presidencia, ya acusaba a la Comisión Europea de perseguir a las empresas estadounidenses. Starbucks, Amazon y McDonald’s están en el punto de mira. Pero más allá de los efectos trasatlánticos, también puede haberlos en el continente: Italia ha llegado ya a un acuerdo con Apple por sus impuestos en el país transalpino. Bruselas considera que si otras Haciendas alcanzan acuerdos similares, el importe de la multa podría reducirse.

La Comisión anunció a bombo y platillo el pasado 30 de agosto que Irlanda debe recuperar 13.000 millones de euros en impuestos no pagados por Apple entre 2003 y 2013. Durante los últimos cuatro meses, el país, la empresa y el Ejecutivo comunitario han negociado qué podía y qué no podía publicar Bruselas sobre el caso: el resultado son esas 130 páginas cargadas de detalles, pero con un agujero monumental. No hay rastro de los 13.000 millones en ellas. Habrá que ver cuál es esa cifra al final de todo el proceso.