Fuente: AFP

La socialista Michelle Bachelet volvió a la presidencia de Chile tras arrasar en los comicios del domingo, decidida a atender demandas sociales en un país en desaceleración, pero sin apoyo legislativo suficiente para reformar la Constitución heredada de la dictadura pinochetista.

Bachelet se impuso por el 62,1% de los votos en la segunda vuelta a la derechista Evelyn Matthei, quien obtuvo un 37,8%, el peor resultado de la derecha desde la llegada de la democracia tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990, y después de un gobierno de su propio sector.

Bachelet propuso una reforma tributaria que busca recaudar 8.200 millones de dólares (3% del PIB), a partir de un aumento de los impuestos a las empresas, del 20% al 25%, y una reforma educativa que instaura la gratuidad a nivel universitario en seis años, acogiendo una extendida demanda de los estudiantes chilenos.

En Chile, no hay posibilidades de estudiar gratis a nivel universitario y sus aranceles son uno de los más altos de la región.

Sin embargo, el movimiento estudiantil, encabezado este año por representantes más radicales, se mostró desconfiado de las promesas de Bachelet, llamó a no votar en las elecciones y anunció un 2014 lleno de movilizaciones callejeras.

Cuatro días después que asuma el gobierno en marzo, convocaron ya a una gran protesta.

Entre las promesas de cambios profundos de Bachelet, también se encuentra cambiar la Constitución heredada de la dictadura de Pinochet, para acabar con lo que ella definió como “cerrojos antidemocráticos”.

Desafíos políticos

Bachelet contaría con los votos en el Congreso para concretar la reforma educacional y la tributaria, ya que obtuvo mayoría simple en ambas cámaras del Parlamento.

Pero no tiene los votos suficientes para concretar el cambio de Constitución. Para acometer cualquier reforma, la dictadura estableció quórums de aprobación extremadamente altos, precisamente para limitar las modificaciones.   

A nivel político, Bachelet enfrenta el desafío de ordenar las filas de la amplia coalición política que la apoyó, la Nueva Mayoría, que integran demócratas cristianos, socialistas y comunistas.

Bachelet hereda también una economía que después de cuatro años de crecimiento entorno al 5% y un bajo desempleo, se desacelerará por una caída en las inversiones, sobre todo mineras. Para 2014 se espera un crecimiento entre 3,75% y 4,75%.

Chile es el primer productor mundial de cobre, cuyo valor ha caído por una menor demanda de China, su principal comprador.

En un escenario de desaceleración, la reforma tributaria de Bachelet se hace más compleja.