Fuente: El Mundo de España

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, probablemente nunca imaginó que Mickey Mouse pudiera convertirse en una pesadilla. Walt Disney, la compañía que creó al mítico personaje, devuelve este miércoles a la actualidad el llamado ‘LuxLeaks, el caso de filtración masiva de documentos que destapa el entramado legal impulsado en Luxemburgo por el ahora responsable europeo para favorecer la evasión de impuestos.

El gigante del entretenimiento es sólo un nombre más en una nueva lista de empresas en la que también se encuentran Invista -filial de Koch Industries, a la sazón propietaria de la marca Lycra-, Skype -ahora parte del gigante informático Microsoft- y así hasta sumar un total de 35 compañías. A todas se les acusa de utilizar la favorable legislación de Luxemburgo para evadir millones de dólares en impuestos, según una investigación llevada a cabo por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y divulgada esta noche.

De acuerdo con la nueva filtración de documentos, estos gigantes multinacionales aprovecharon acuerdos secretos con el gobierno luxemburgués para reducir drásticamente el pago de impuestos en Estados Unidos.

Estas empresas utilizaron subsidiarias y entidades financieras intermediarias radicadas en Luxemburgo para canalizar fondos y evadir de esta manera el pago de impuestos tanto en Estados Unidos como en Europa, agregó la investigación.

Al ubicar filiales en el extranjero estas grandes empresas pueden registrar parte de los ingresos como fruto de sus actividades fuera del territorio de Estados Unidos y garantizarse así el acceso a exenciones fiscales por ser beneficios internacionales.

Estas nuevas revelaciones se producen un mes después de que la primera filtración de los LuxLeaks mostrase cómo centenares de empresas, entre ellas, Pepsi, IKEA, AIG, Coach o Deutsche Bank, habían hecho lo mismo. Estas complejas actividades de ingeniería fiscal fueron diseñadas por conocidas firmas de asesoría fiscal y contable como PricewaterhouseCoopers, Ernst & Young, Deloitte y KPMG.

En un comunicado enviado a ICIJ, Will Brewster, portavoz de Ernst & Young, se limitó a asegurar que “los empleados de la empresa ofrecen asesoría fiscal independiente a sus clientes en concordancia con la ley nacional e internacional, lo que incluye asesoría sobre el cumplimiento de la normativa fiscal en los países en los que operan”.

Estas ayudas secretas, realizadas entre 2009 y 2013, han forzado una investigación por parte de la Comisión Europea (CE), presidida ahora por Jean-Claude Juncker, quien fuera durante parte de esos años primer ministro del Gran Ducado.

En Luxemburgo existe la práctica fiscal conocida como “tax ruling” que es legal, confidencial y que permite que las empresas soliciten por adelantado a la administración del país conocer qué tratamiento fiscal se les va a aplicar, obteniendo al mismo tiempo algunas garantías jurídicas.
Dudas sobre Juncker

Las revelaciones conocidas a través del ‘LuxLeak’ puso en duda el papel del presidente de la Comisión Europea poco después de estrenarse en el cargo. Juncker presidió entre 1995 y 2013 el Ducado luxemburgués y sobre él pesaba la duda de la responsabilidad en las maniobras llevadas a cabo por decenas de multinacionales para evadir el pago de impuestos.

Tras varios días de polémica, el mandatario europeo compareció ante la prensa y argumentó que el ‘tax ruling’ era una práctica arraigada en 22 Estados miembros, que se amparaban en el derecho comunitario y está auspiciado por la falta de armonía fiscal a nivel internacional.

Juncker fue más allá y para disipar cualquier acusación de conflicto de intereses, reivindicó ante la UE una medida a la que Luxemburgo se ha opuesto históricamente: que todos los estados que tengan ‘tax rulings’ tengan que informar al resto de que lo tienen, dentro del intercambio automático de información.