Fuente: El Economista

Pese a que todos los países del entorno están aplicando ya estímulos fiscales para frenar la crisis económica derivada del coronavirus, Moncloa se resiste a tocar los impuestos en España. De toda su batería de medidas, solo ha establecido un pequeño aplazamiento para casos muy concretos. Hacienda no perdonará, por el momento, ni un euro a los contribuyentes.

En concreto, la única medida en esta materia está contemplada en el Real Decreto-ley 7/2020, de 12 de marzo. Según Daniel Echegoyen, abogado de Broseta, lo que establece es un aplazamiento casi automático de deudas tributarias, incluso de aquellas que legalmente son inaplazables -como retenciones, pagos fraccionados e IVA- por un plazo de seis meses y sin devengo de intereses durante los primeros tres meses. Sin embargo, esta medida, que opera exclusivamente respecto de las deudas de la Administración Tributaria del Estado, tiene un alcance muy limitado, ya que es aplicable solo para personas o entidades con volumen de operaciones no superior a 6.010.121,04 euros, y respecto de deudas de hasta 30.000 euros.

Los fiscalistas están estupefactos ante la inacción del Ejecutivo en materia de impuestos. La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) mostró esta semana su enfado por la “nula piedad” que muestra la Agencia Tributaria mientras el tejido productivo del país se desmorona. Países como Alemania, Italia, Austria, Bélgica, Portugal, Finlandia, Noruega, Grecia, Luxemburgo, Rumania, Eslovaquia, Lituania, China, Rusia, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Malasia, Costa Rica, Ecuador, Moldavia, Filipinas o Bosnia Herzegovina han optado ya por diferir los plazos para presentar autoliquidaciones tributarias por impuestos sobre la renta o por IVA y han introducido incentivos fiscales relevantes para otorgar liquidez a las empresas mientras que en España Hacienda sigue, casi, como si nada.

El fiscalista Javier Gómez Taboada, socio del área tributaria de Maio Legal, reconoce que hay “una pesadilla tributaria” sumada a la del coronavirus. “El sistema de aplazamiento aprobado en el Consejo de Ministros de ese día es una mera limosna para un país en derrumbe económico”, apunta. “Ojalá me equivoque, pero mucho me temo que esta absoluta falta de empatía se va a cobrar un muy alto precio”, añade.
El resto cede

Alemania es uno de los países que más ha tardado en adoptar medidas fiscales. Sin embargo, en un documento del Ministerio de Finanzas alemán, al que ha tenido acceso elEconomista, Berlín reconoce esta necesidad y propone un ambicioso plan de estímulo tributario. En concreto, el documento apuesta por opciones para diferir los pagos de impuestos.

En esta línea, las autoridades fiscales alemanas podrán diferir los impuestos y se les obligará a no imponer condiciones estrictas en el pago por esta crisis. “Tan pronto como sea claro que los ingresos del contribuyente en el año en curso sean más bajos que en el año anterior, los impuestos se reducirán de manera rápida y directa”, destaca.

Además, en cuanto a medidas de ejecución -por ejemplo, embargo de cuentas bancarias- y pago atrasado, las sanciones no se aplicarán hasta el 31 de diciembre de 2020.

Por su parte, Reino Unido, otro de los países más pausados a la hora de tomar decisiones sobre el coronavirus, ha establecido ya opciones para diferir o retrasar los pagos. Además, Londres ha aliviado la carga fiscal en materia de tasas comerciales. Según los cálculos de Downing Street, unas 900.000 empresas no pagarán tasas comerciales durante un año.

Francia también anunció medidas en este sentido, como el aplazamiento de los plazos de pago en materia social y fiscal y un ambicioso plan de desgravación fiscal para los afectados.
Ni los fallecidos se libran

“Benjamin Franklin dijo que no hay nada seguro en este mundo salvo la muerte y los impuestos, y yo siempre digo que nada peor que cuando se juntan ambas cosas”. El fiscalista Alejandro del Campo, socio de DMS Consulting, recuerda que “ante cualquier fallecimiento, Hacienda es un heredero más y hay que entregarle su parte, el Impuesto de Sucesiones, en el plazo de seis meses prorrogables otros seis”.

El fiscalista apunta que ya se ha iniciado el cómputo de esos plazos en relación con las herencias de esas miles de personas fallecidas por el Covid-19. Hacienda se niega a ampliar los plazos para presentar declaraciones o autoliquidaciones. Sí lo han hecho varias comunidades autónomas. “No se entiende la falta de empatía del Estado”, subraya del Campo.
Las comunidades toman las riendas

Ante la negativa de Moncloa de ofrecer estímulos fiscales por la crisis del coronavirus, varias comunidades autónomas han lanzado los suyos sobre los impuestos que son de su competencia. En materia de Sucesiones y Donaciones, por ejemplo, algunas como Canarias, Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León o Cataluña han ampliado los plazos para declarar.

Por su parte, la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Hacienda y Función Pública, ha decidido extender la prórroga en el aplazamiento de sus impuestos propios y cedidos, sin recargo, al menos hasta que no concluya el estado de alarma. Se trata de tributos como Sucesiones, Donaciones, Actos Jurídicos Documentados, impuesto de Transmisiones Patrimoniales e impuesto de juegos. Aunque de momento se ha establecido un aplazamiento de un mes, la medida es de carácter prorrogable mientras se mantenga el estado de alarma, con el objetivo de que ningún contribuyente madrileño, ya sea una empresa, una pyme, un autónomo o una persona física se vea afectado por esta situación.

  Varios ayuntamientos, como el de Valencia, han anunciado el aplazamiento de los pagos de tributos y tasas municipales

Por su parte, el presidente de la Junta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha garantizado que la Administración también cumplirá con los gallegos, ante el “esfuerzo” que se les pide para combatir el coronavirus, antes de anunciar que “se dotará de liquidez” a 32.000 personas y empresas, toda vez que se suspenderán los plazos de presentación de tres impuestos: Transmisiones Patrimoniales, Sucesiones y tributos del juego. 

Según ha explicado Feijóo, durante su comparecencia en la Diputación Permanente, estas autoliquidaciones no tendrán que presentarse hasta el 30 de junio de 2020 e incluso podrán prorrogarse, en el caso de que siga el estado de alarma, “hasta un mes después de que se levante dicha situación”.

También varios ayuntamientos, como el de Valencia, han anunciado el aplazamiento de los pagos de tributos y tasas municipales como el IBI y los Vados y la suspensión del cobro de la tasa por ocupación de la vía pública con mesas y sillas.