Fuente: El Economista España

El Gobierno francés estudia imponer un nuevo impuesto a las grandes empresas, aquellas con una facturación superior a los 1.000 millones de euros. Se trataría de un impuesto de carácter temporal para compensar el impacto del coste de los litigios perdidos tras la decisión de los tribunales europeos de declarar inválido el gravamen a los dividendos establecido durante el mandato del expresidente socialista François Hollande.

“No hay nada decidido aún”, señala al diario Sud Ouest el ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, añadiendo que en estos momentos se discute “una solución temporal” que afectaría únicamente a grandes grupos. “Solo aquellos con ingresos superiores a 1.000 millones de euros se verán afectados, no las pymes”, apunta Le Maire.

A este respecto, el ministro de Economía y Finanzas justifica la posibilidad de fijar esta tasa temporal por la necesidad de cubrir los gastos que han representado para el Estado los litigios perdidos en relación con el impuesto a los dividendos fijado por el anterior Gobierno y que ha sido invalidado por los tribunales europeos.

“El impuesto a los dividendos, establecido en 2012, fue considerado ilegal por los tribunales europeos y será suprimido”, recuerda Le Maire, quien señala que el Ejecutivo francés tendrá ahora que afrontar los costes de los litigios perdidos, aún por estimar y cuya cuantificación está en el marco del estudio sobre la imposición del nuevo tributo, que en ningún caso está previsto que afecte a las pequeñas y medianas empresas.

No obstante, la hoja de ruta del ministro Le Maire se caracteriza por la reducción de impuestos para las empresas y los hogares como el miembro del Ejecutivo galo ha explicado en una entrevista a Sud Ouest: “El curso establecido por el Jefe de Estado, el primer ministro y el Gobierno es el de bajar los impuestos para todos y la mejora del trabajo.” En este sentido Le Maire destaca que los empleados verán subir sus nóminas el próximo año.
Rebaja de 6.000 millones

Pese al impuesto temporal que estudia imponer El Elíseo a los grandes grupos empresariales, la pretensión global del Gabinete del primer ministro Édouard Philippe es conformar una reforma tributaria que totalice una bajada impositiva de 6.000 millones de euros.
IBI y grandes fortunas

Las primeras medidas de la reforma tributaria se activarán a comienzos de 2008 y se concretan en una reforma del Impuesto sobre la Fortuna (ISF) -que se sustituirá por un Impuesto sobre la Renta Inmobiliaria (IFI)- y la exención del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) para el 80% de los ciudadanos.

Por otra parte, el Ejecutivo francés prevé incrementar la contribución social CSG para financiar una merma de las cotizaciones sociales, así como una reducción de tipo impositivo del Impuesto de Sociedades, que bajará progresivamente desde el 33% actual al 25%.