Fuente: La Tribuna

Juan Orlando Hernández, virtual ganador de la justa electoral, según el Tribunal Supremo Electoral, recibiría una nación empobrecida, con una deuda pública superior a los 157,000 millones de lempiras y el 64.5 por ciento de la población sumida en la pobreza.

También cuenta un déficit fiscal mayor al 6.0 por ciento, que en valores absolutos ronda los 25,000 millones de lempiras, cifras que ponen cuesta arriba la administración gubernamental del 2014 al 2018.

Mientras que organizaciones como el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) hablan de un déficit mayor al 8 por ciento lo que reducirá la inversión pública estatal o en proyectos sociales.

A la par, está el costo de los intereses de la deuda, que en el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la República de este año fue calculado en más de 18,000 millones de lempiras.

DEUDA FLOTANTE CRECIENTE

Al tercer trimestre de este año, el pago por intereses de la deuda fue mayor a los 10,000 millones de lempiras; según indican datos de la Secretaría de Finanzas alrededor de 4,000 millones de dólares son por deuda externa y el resto son compromisos contraídos en el sistema financiero y de pensiones del país.

La semana pasada funcionarios de Finanzas mencionaron que la deuda flotante o compromisos adquiridos sin soporte presupuestario que dejará la presente administración, rondará los 10,000 millones de lempiras.

Por otra parte, se menciona que en el primer trimestre el gobierno se enfrentará a la disminución de los flujos de caja, que dicho de otra manera es igual a que los ingresos por captación de impuestos caerán en la misma dirección que lo hará la economía en general.

En tal sentido, datos del Banco Central de Honduras indican que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para el próximo año será entre 2.6 y 3.1 por ciento, muy parecido al del presente año.

¿MÁS CARGAS?

Pese a que Hernández negó la creación de nuevos impuestos en los distintos foros empresariales durante la campaña electoral, los expertos son del criterio que dadas estas condiciones económicas adversas, se verá en la necesidad de poner nuevas cargas impositivas.

Por ejemplo, argumentan que podría aumentar del 12 al 15 por ciento el Impuesto sobre Ventas (ISV), pues una manera más sencilla de aumentar las recaudaciones.

Este año las proyecciones señalan que la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI)

cerrará el 31 de diciembre con un desfase de 4,000 millones de lempiras de 60,000 que le fue exigido por el Poder Ejecutivo.

El panorama pinta para una situación de impago o default, mediante el cual dejaría de cumplir con el pago de salarios, ya que mensualmente se necesitan más de 2,500 millones de lempiras para cancelar el sueldo de alrededor de 260,000 burócratas.

Distintos sectores ligados a la problemática, como de costumbre cuando se acerca un nuevo gobierno, piden vehementemente la reducción del gobierno, sin embargo, el clientelismo político y la idea del “Estado Botín”, echan por la borda estos pedimentos.

Miembros de la Asociación Nacional de Industriales (Andi), mencionan en menos de una década creció el 14 por ciento, mientras la economía del país apenas lo hizo en 8 por ciento.