Fuente: ABC

Por primera vez en sus seis años de mandato, Barack Obama dirigirá su discurso sobre el Estado de la Unión a un Congreso dominado en sus dos Cámaras por los republicanos. En su intervención de esta noche (madrugada del miércoles en España), el presidente estadounidense intentará demostrar que aún tiene capacidad de acción, pero muchos aspectos de su agenda para este año no se podrán ejecutar sin aquiescencia del Partido Republicano, que desde primeros de mes cuenta con mayoría en el Senado, sumada a la que ya tenía en la Cámara de Representantes.

Obama piensa centrar su discurso en la mejora fiscal de las clases medias, algo que el presidente plantea compensar con un aumento de impuestos a los más ricos. Los líderes republicanos ya han advertido de que, si bien aumentar la capacidad económica de las clases medias es un objetivo compartido ante lo castigadas que están saliendo de la crisis (el paro ha bajado al 5,6 por ciento, pero los salarios apenas han crecido), discrepan del método propuesto por Obama.

«La noción de que para que algunos vayan mejor otros tienen que ir peor no es de recibo. Aumentar impuestos a la gente que tiene éxito no va a hacer más exitosa a la gente con dificultades», dijo el senador republicano Marco Rubio, en respuesta al plan fiscal dado a conocer por la Casa Blanca durante el fin de semana. «Lo bueno de la libre empresa», añadió Rubio, uno de los posibles contendientes en las presidenciales de 2016, «es que todo el mundo puede avanzar sin castigar a nadie».
Un «bofetón»

El nuevo presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el republicano Orrin Hatch, ha indicado que «dar un bofetón a los pequeños negocios, a los ahorradores y a los inversores con un mayor aumento de impuestos niega la ventajas de las políticas fiscales que han tenido éxito en ayudar a expandir la economía, promover el ahorro y crear empleos». También la máxima autoridad presupuestaria en la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ha rechazado un «incremento masivo de impuestos».

Obama ha planteado rebajas fiscales a la clase media de 175.000 millones de dólares en diez años. Se trata de un plan que contempla triplicar el dinero de ayuda por hijo (de mil dólares actuales a tres mil), dar quinientos dólares a cada familia en la que los dos cónyuges trabajen y mejorar el trato fiscal a los empleados que no tengan hijos. Al margen de la cuestión impositiva, el presidente propone enseñanza gratuita en las llamadas «universidades de comunidad», para formación básica de tercer grado y educación de adultos.

Para pagar ese gasto, Obama plantea recaudar 320.000 millones de dólares mediante mayor fiscalización de las ganancias del capital procedente de herencias (para incrementos patrimoniales superiores a 200.000 dólares), mayor presión fiscal para hogares con ingresos superiores al medio millón de dólares anuales (pasaría del 23,8 por ciento al 28 por ciento) y una tasa sobre las grandes entidades financieras que penalizaría a las que operen con mayores niveles de deuda. Obama y los republicanos llevan semanas indicando su disposición a pactar un cambio de la cesta de impuestos, pero se prevé una dura pugna política.