Fuente: El Comercio

Por lo general se ven noticias sobre impuestos en abril y luego no en los seis meses siguientes. Aquí hay algo que durará más. El “impuesto a Netflix”.

Chicago decidió en junio que su “impuesto al entretenimiento” de 9% debía comprender a Netflix, Spotify, Hulu, Amazon Prime y otros servicios de streaming a los efectos de contribuir a compensar los ingresos por impuesto a las ventas perdidos ante la declinación de las ventas de DVD y CD. La oposición a la medida se ha llevado ante la justicia.

La idea de gravar Netflix no nació en Chicago, que junto con el estado de Illinois y otros gobiernos locales enfrenta miles de millones de dólares en obligaciones de pensiones. Australia propuso este año un impuesto de 10% a las bajadas digitales que entraría en vigor en 2017. En Buenos Aires, un impuesto de 3% a los proveedores de entretenimiento online extranjeros entrará en vigor el 1° de noviembre.

Hay quienes critican la imposición de gravámenes a los programas, películas y música online. En julio, ante la presión de políticos de Alabama, el Departamento de Impuesto del estado retiró una disposición anterior que incluía los servicios digitales (como Netflix) en el impuesto a alquileres de 4%.

“Si hay algo que pueda gravarse, alguna repartición gubernamental va a imaginar cómo hacerlo”, dijo Michael Karu, un contador especializado en impuestos de Levine, Jacobs Co. “Sólo depende de si la gente lo tolera y de cuándo va a protestar”.

A veces los gobiernos tratan de crear nuevos impuesto porque se quedan sin dinero. En otras ocasiones, buscan igualar el ritmo de la nueva tecnología o de tendencias sociales, así como de adaptarse a cambios en otras leyes. La legalización de la marihuana en algunos estados llevó a nuevos impuestos a la marihuana.

Cigarrillos electrónicos

Los cigarrillos tradicionales y los productos derivados del tabaco son objeto de pesados gravámenes casi en todas partes en los Estados Unidos, pero la mayor parte de los estados aún no sabe cómo reaccionar a la creciente popularidad del uso de “productos de suministro electrónico de nicotina”.

Minnesota fue el primer estado que introdujo un impuesto a los cigarrillos electrónicos en 2012. Carolina del Norte siguió sus pasos el año pasado y este año lo hicieron Kansas, Louisiana y Washington D.C. El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, propuso el mes pasado un impuesto municipal a los cigarrillos electrónicos que generaría US$1 millón por año a los efectos de sostener los servicios de salud comunitarios.

Los hoteles han pagado impuestos a estados y ciudades durante décadas, pero si se alquila una vivienda a través de un servicio online como Airbnb, la carga impositiva no siempre es clara.

El activo alcalde de Chicago trata de cerrar una brecha en el presupuesto municipal mediante la recaudación de unos US$700 millones de impuestos. El mes pasado propuso que US$48 millones de los nuevos impuesto procedieran del cobro de tarifas más altas por taxis y servicios de reservas de viajes. Alrededor del 80 por ciento de esos nuevos gravámenes al transporte procedería de Uber y Lyft, dijo el alcalde.

¿Los impuesto pueden hacer que la gente goce de mejor salud? México impuso el año pasado un gravamen a las bebidas azucaradas de un peso por litro a los efectos de reducir el consumo de sodas en el país. Por lo que parece, funciona.