Fuente: ABC

En la campaña electoral que acabó ayer cobraron especial relevancia dos asuntos. La lucha contra la corrupción, con una sociedad hipersensibilizada por los escándalos, y los impuestos, con unos ciudadanos muy castigados por la crisis económica. En materia fiscal, existen notables diferencias entre las cuatro principales ofertas electorales: desde el PP, que promete bajar impuestos para incrementar los recursos de las familias, a Podemos, que es partidario de subir los impuestos para garantizar mejores servicios públicos. En medio, el PSOE y Ciudadanos entrelazan subidas y bajadas en la búsqueda de un reparto más justo de las cargas impositivas.


Promesa incumplida

El Partido Popular no ignora que tiene un hándicap con el asunto de los impuestos: es una de sus promesas electorales de 2011 más flagrantemente incumplida. Rajoy lo sabe, y se ha disculpado por ello en cada uno de sus mítines, argumentando la malísima situación económica en que se encontraba el país cuando asumieron su gobierno, en 2011, que le obligó a subir los tributos para poder contar con más ingresos.

Pero eso ocurrió antes, explica; ahora la situación ha mejorado y «sí se puede» bajar los impuestos, cumpliendo lo que antes se incumplió. Para demostrarlo, recuerdan en el PP a distintas administraciones que ya están ejecutando estas rebajas fiscales. Y el partido ha incluido en sus programas marco municipal y autonómico medidas como la rebaja en los tramos autonómicos del IRPF, reducción del Impuesto de Sucesiones, o bonificaciones para empresarios y emprendedores que creen empleo.

Rajoy ha llegado incluso a dejar caer en uno de sus mítines -el 15 de mayo, en Vigo- una próxima bajada del IVA -que ya adelantó ABC meses atrás en relación con el IVA cultural-. En su tierra gallega, el presidente deslizó que en 2015 se habían bajado el IRPF y el Impuesto sobre el Valor Añadido, y en 2016 también bajarían «IRPF otra vez, el Impuesto de Sociedades otra vez, y me ha traicionado el subconsciente y no voy a entrar en más detalles». No quiso salir de ahí, pero el mensaje estaba lanzado.

Las rebajas impositivas que todos los candidatos populares han llevado entre sus promesas de campaña, han dado lugar a propuestas originales como la del presidente riojano Pedro Sanz –«tarifa cero» para trabajadores autónomos en La Rioja–, y también a alguna bronca. Como la de Esperanza Aguirre, alcaldable por Madrid, y Ana Botella, alcaldesa madrileña. La primera ha prometido bajar el IBI –hasta reducir el tipo municipal del actual 0,548% al 0,4%–; la segunda le recordó que lo que Aguirre prometía, ella ya lo había hecho: «Cuando seas alcaldesa verás que ya bajamos los impuestos».

PSOE: subida a los ricos

El principal partido de la oposición quiere una subida de impuestos a las rentas más altas. Para estas elecciones, el PSOE se ha comprometido a establecer en todas las autonomías un mínimo igual del impuesto de sucesiones para que no haya dumping fiscal entre ellas. Los socialistas preparan, para más adelante, en su programa de elecciones generales, la vuelta al IVA superreducido del 4 por ciento de algunos productos que ahora se gravan al 18%, y una reforma en profundidad del IRPF. En esa reforma, Pedro Sánchez quiere fusionar el actual impuesto sobre la renta con Patrimonio y ahorros para que el ciudadano pague en función de su «renta global».

El PSOE reformará, además, el Impuesto de Sociedades con el fin de que las empresas multinacionales no eludan sus obligaciones a través de 62 bonificaciones que convierten en papel mojado el tipo nominal actual de ese impuesto. Queda pendiente la posibilidad de un nuevo impuesto verde al CO2.

El fin de la «austeridad»

El programa de Podemos para las autonómicas concreta algunas de las cargas impositivas con las que sufragarán el notable aumento del gasto público para «poner fin a la austeridad». El partido propone aumentar el IRPF a las rentas superiores a 50.000 euros y reducirlo para las de menos de 25.000, elevando el número de tramos autonómicos para «intensificar la progresividad», una subida que afectaría al 5,2% de los contribuyentes –«el ático del sistema económico», como lo definió Pablo Iglesias y en el que él mismo se encuentra–.

Podemos quiere también recuperar los impuestos de sucesiones, donaciones y sobre el patrimonio, reduciendo el mínimo exento a un patrimonio neto de 400.000 euros frente a los 700.000 actuales. Además, incluye una batería de impuestos medioambientales que afectarán a empresas eléctricas, grandes superficies y a las bolsas de plástico y una «ecotasa» para los establecimientos turísticos. Estas tasas ecológicas aparecen también en los programas municipales de las candidaturas de unidad popular con las que Podemos se ha hermanado. Barcelona en Comú, de Ada Colau, propone que las arcas municipales recuperen lo recaudado a través del impuesto sobre las estancias en establecimientos turísticos. Ese sector contará con nuevas tasas, «especialmente derivadas de la utilización privativa del espacio público, como el streetmarketing o la tasa turística», y propone «un Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de carácter social y progresivo».

También Ahora Madrid quiere recuperar la competencia sobre «ciertos impuestos», en los que incluye a empresas eléctricas, de telecomunicaciones «y otras». Pretende crear un gravamen para edificios y solares vacíos y negocios cerrados con el fin de evitar procesos de especulación, y revisar el IBI para que sea «proporcional al patrimonio». Respecto a la tasa de basuras, Manuela Carmena se ha comprometido a estudiar «alguna manera de primar a las personas que depositan menos basura».

Congelación del IBI

Ciudadanos quiere establecer por ley la participación de los municipios en la recaudación del IVA y el IRPF. Así, plantean que el 15% del impuesto sobre la renta se destine a los ayuntamientos. En el caso del impuesto sobre el consumo propone que se les otorgue un 2% de lo recaudado. También piden la participación de los ayuntamientos en el impuesto de transmisiones patrimoniales, que actualmente está cedido a las autonomías. Su otra gran propuesta es la congelación de la cuota efectiva del IBI. Desde el partido manifiestan que su intención es bajarlo, pero reconocen que la situación económica no lo hace posible. Además, quieren armonizar el impuesto de patrimonio en toda España, aunque Albert Rivera ha dicho en varias ocasiones que es una figura tributaria que no le agrada. Ciudadanos apuesta por tipos más bajos que los actuales y un mínimo exento de un millón de euros. También armonizarán el impuesto de sucesiones, que incluiría la exención de la primera vivienda, de la empresa familiar y de un millón de euros por hijo.