Fuente: El Mundo de España

El impacto electoral de las promesas sobre el Impuesto sobre la Renta se presume siempre como muy notable porque se tiende a pensar que los ciudadanos votamos con el bolsillo y porque ese tributo se concentra sobre las clases medias, que son las que deciden el resultado de los comicios. Bruselas echa el aliento sobre la nuca de España para exigir ajustes adicionales por 10.000 millones en 2016 y que la mayoría parlamentaria que salga de las urnas adapte los Presupuestos que ha sacado adelante el Gobierno actual para adecuarlos a los objetivos de déficit.

En este escenario, no es extraño que los partidos que confían en que la mejora de la actividad económica sea suficiente para permitir una rebaja de los tipos del IRPF -el y Ciudadanos- lo hagan con inconcreciones o que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez, se permita ser así de atrevido: «Quien diga que va a bajar los impuestos está mintiendo».

PP

Su programa se limita a decir que «dará prioridad a la reducción de la carga tributaria que enfrentan los ciudadanos», aunque Mariano Rajoy ha concretado que bajará dos puntos el tipo máximo (ahora en el 45%) y el mínimo (actualmente al 19%). Ni dice cuándo ni especifica qué hará con las rentas medias (entre 20.000 y 45.000 euros), que son las que aportan el grueso de los ingresos. Sobre sus promesas pende la mácula del incumplimiento electoral de 2011, cuando el Gobierno subió hasta siete puntos los tipos, si bien este año ha comenzado una rebaja progresiva. Para las empresas, recuerda que su reforma de 2014 ya tiene previsto que el gravamen del Impuesto de Sociedades se reduzca en 2016 del 28 al 25%.

PSOE

La formación que lidera Pedro Sánchez se compromete a afrontar «un cambio estructural del sistema impositivo para incrementar la recaudación sin subir los impuestos a las rentas medias y a los trabajadores», para que los ciudadanos paguen en función de su «capacidad de pago» y no sólo de su renta: implica coordinar el IRPF, por tanto, con Patrimonio. Obtendría así, dice, 15.000 millones adicionales. Devolvería el IVA cultural al 10%. En Sociedades, establecería un tipo mínimo del 15% sobre las ganancias para evitar que las grandes empresas paguen efectivamente menos que la pymes.

CIUDADANOS

Es el partido que más baja al detalle. Plantea simplificar la estructura del IRPF, reduciendo los tramos de cinco a cuatro, con tipos entre el 18,4 y el 43,5% para rentas superiores a 62.500 euros, lo que implica un 3% de rebaja media con un coste estimado de 2.000 millones. Lo que no afirma con claridad es cuándo lo haría. En el IVA, dejaría en dos los cuatro tipos actuales: uno general del 18% y otro del 7%, lo que supondría un incremento de tres puntos para los bienes de primera necesidad. En Sociedades establecería un tipo único muy reducido del 20%, también para pymes.

PODEMOS

Es la oferta programática con un sesgo ideológico más evidente. Prevé elevar el IRPF a las rentas a partir de 60.000 euros y, a partir de ahí, incrementar la progresividad del impuesto hasta un tipo máximo del 55% para rentas superiores a 300.000 euros. Plantea aplicar ya la tasa tobin sobre las transacciones financieras y un «impuesto de solidaridad» a la banca para recuperar las ayudas públicas. Utilizará el IVA como mecanismo redistributivo, con tipos reducidos para servicios como la calefacción o la luz y hasta del 25% para los artículos de lujo. Recuperaría el gravamen efectivo en Patrimonio y Sucesiones. En Sociedades, subiría el tipo nominal al 30% cuando se trate de beneficios a distribuir entre los accionistas y lo mantendría en el 25% cuando se reinviertan.