Fuente: Central American D.

Icefi presentó en Costa Rica la séptima edición del “Lente Fiscal Centroamericano: boletín periódico de investigación de coyuntura económica y fiscal”, que presenta un análisis del contexto económico y mundial para 2014, así como sobre la realidad económica, fiscal y política de Centroamérica.

El documento revela que en 2014 existen elementos en la economía mundial que pueden fomentar un mayor dinamismo económico, tales como los acuerdos políticos alcanzados en Estados Unidos, que permitirán un año sin estrés fiscal. Se suma a este elemento, las proyecciones más prometedoras de la zona Euro y el continuado éxito en el programa de crecimiento económico impulsado en Japón. Sin embargo, también se resaltan algunos elementos que podrían incidir negativamente en el crecimiento mundial. Entre estos, destaca el retiro gradual de los estímulos monetarios en Estados Unidos, lo que podría provocar un menor dinamismo en esta economía, mientras en las economías emergentes podría resultar en una salida de capitales, dificultades y aumento de tasas de interés en el financiamiento externo y ajustes en el tipo de cambio.

En 2013, Centroamérica creció a una tasa estimada promedio de 3,8%, aún por encima del promedio estimado para América Latina (2,6%) y el mundo (2,8%). Los datos de cierre del año, revelan un debilitamiento del comercio exterior―con una variación de 1,7% con respecto a 2012―, mientras la inversión extranjera directa (IED) y las remesas familiares mostraron tasas positivas de crecimiento (19,7 y 6,3%, respectivamente). Costa Rica y Panamá volvieron a concentrar cerca del 60% de la IED, mientras los mayores flujos de remesas se concentraron en Guatemala, El Salvador y Honduras.

En 2014, la expectativa de crecimiento centroamericana se mantiene sin cambios con respecto a 2013 (3,8%), aun cuando se estiman recuperaciones en sus principales mercados en el exterior. La región continúa enfrentando dificultades en su sector agrícola, afectado tanto por condiciones climáticas adversas como por los continuados efectos negativos de la roya. La economía panameña podría verse afectada por la paralización de los trabajos del Canal. A pesar de todo, en 2014, el PIB regional llegará a los $212.1 mil millones, constituyéndose entre las 50 economías más grandes del mundo. Para Costa Rica, que constituye la segunda economía más grande de la región, se proyecta que en 2014 el crecimiento rondará el 3,8%, si el dinamismo del sector manufacturero continúa su tendencia actual.

En materia fiscal, los ingresos tributarios se vieron afectados por el menor comercio exterior y un consumo privado menos dinámico. En promedio, los países presentaron una caída de 0,3% del PIB en los ingresos y un incremento de 0,6% del PIB en el déficit fiscal, lo que aumentó los saldos de deuda pública en todos los países de la región. Esta situación pone en más dificultades la sostenibilidad de las cuentas públicas centroamericanas.

Otro elemento que destaca el presente estudio es que los Estados centroamericanos pueden continuar haciendo reformas tributarias que procuren aumentar los ingresos públicos, pero sin el fortalecimiento de las administraciones tributarias, los resultados de dichas reformas siempre estarán por debajo de lo esperado. Por ejemplo, los niveles actuales de evasión, por ejemplo del Impuesto a las ventas, ronda el 33%. En todo caso, el fortalecimiento tiene que ver con mejorar los sistemas de control y atención al contribuyente, regular el secreto bancario, retener y mejorar el recurso humano, planificar estratégicamente, y lograr mayor transparencia y rendición de cuentas.

En el caso de Costa Rica, la recaudación hasta el mes de noviembre de 2013, mostraba un incremento de 9,1% con respecto a noviembre de 2012, destacando el incremento del impuesto sobre ingresos y utilidades, así como el impuesto único a los combustibles, mientras los impuestos en aduanas y al consumo continuaron mostrando caídas. El gasto público, por su parte, aumentó presionado por el costo de la deuda pública (aumentó cerca del 27%) y el pago de remuneraciones (más del 10%). El déficit fiscal del gobierno central superó al observado en 2013, mientras el saldo de la deuda pública superó el 36% del PIB.

Para 2014, sin un plan concreto para sanear las finanzas públicas, planificado con suficiente antelación y consenso social y político, los costarricenses caminan inevitablemente hacia la adopción de medidas que permitirán mejorar los ingresos públicos y reducir el déficit fiscal, sin tomar en cuenta elementos de equidad fiscal o progresividad tributaria. Es urgente que los dos partidos que se enfrentarán en la segunda vuelta, el próximo 6 de abril, especifiquen la forma en que cumplirán sus compromisos electorales y mejorarán la situación fiscal del Estado costarricense.